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Mascotas
Colaborar como voluntario en una protectora animal
La paciencia, la sensibilidad, y el sentido de la responsabilidad son las virtudes de los voluntarios que buscan devolver la felicidad a animales abandonados. Explicamos los pasos a seguir para colaborar en una protectora animal.
Escrito por Diana Oliver, Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana

Por qué ser voluntario en una protectora de animales

Colaborar como voluntario en una protectora animal

El voluntariado en una protectora no es un trabajo sencillo, pero tiene como recompensa algo muy valioso: la felicidad de un animal.

Si estás leyendo este artículo probablemente es porque te has planteado colaborar como voluntario en una protectora animal, o quizás tengas curiosidad por saber cómo llega alguien a convertirse en un voluntario entregado a la defensa y el cuidado de los animales. Si lo que te preguntas es por qué ser voluntario en una protectora de animales, te ofrecemos algunas respuestas.

El voluntariado es la representación de la responsabilidad y la solidaridad de la sociedad hacia los menos favorecidos. Personas que dedican parte de su tiempo y su energía a ayudar sin esperar nada a cambio pero que, sin embargo, obtienen un elevado bienestar emocional. Entre las acciones solidarias en la que podemos tomar parte está la de colaborar como voluntario en una protectora animal.

La razón fundamental que mueve a los voluntarios que trabajan en una protectora es la de ayudar a los animales que han quedado desamparados para ofrecerles una segunda oportunidad, una nueva vida que les colme del afecto que les fue negado por quienes les maltrataron o abandonaron. Su objetivo: devolverles la felicidad. Con su actitud y su trabajo intentan hacer del mundo un lugar mejor, más justo y equilibrado; en definitiva, más amable. Es difícil encontrar una razón mejor, ¿no os parece?

“Ser voluntario de una protectora animal es solo una elección más de entre todos los tipos de voluntariado; eso sí, requiere de grandes dosis de aguante porque, hasta ahora (en 2015 cambiará), el voluntariado de protección animal no está contemplado en el entorno legal como tal y eso hace que social y administrativamente nos encontremos un poco abandonados”, nos cuenta Virginia, Coordinadora de Voluntariado de la APAP-Alcalá (Madrid, España).

Perfil del voluntario de una protectora

El día a día en una protectora de animales puede llegar a ser agotador. Los animales necesitan cuidados a diario. Se ponen enfermos, deben hacer ejercicio, hay que bañarlos, alimentarlos... y, por tanto, necesitan mucha atención. Por eso, aunque cualquier persona puede convertirse en voluntario, no todas están preparadas para cumplir este cometido.

La paciencia, la sensibilidad y el sentido de la responsabilidad son tres valores primordiales con los que debe contar todo voluntario que pretenda embarcarse en esta aventura. El voluntariado no es un trabajo sencillo, más bien es una carrera de obstáculos en cuya meta se encuentra un trofeo más que valioso: la felicidad de un animal.

El perfil del voluntario es muy heterogéneo; en las protectoras de animales encontramos desde una ama de casa, un estudiante o un jubilado, hasta un ingeniero, dispuestos a echar una mano. Sin embargo, el género femenino gana en número al masculino. “En general, como en todos los voluntariados, el sexo femenino es el más dedicado. Para el trabajo presencial los jóvenes, aunque no adolescentes. Si la actividad es online tenemos de todo y, en cuanto a eventos, también aquí puede repartirse. Lo que menos abunda, sin duda, son los jubilados” declara Virginia.

Pero, ¿debe cumplir algún requisito específico la persona que quiere convertirse en voluntario? Sí, el requisito fundamental es la mayoría de edad y, cómo no, estar sensibilizado contra el maltrato y el abandono de los animales. Además de eso, disponibilidad de tiempo, que frecuentemente coincide con los festivos y días de descanso.

Actualizado: 15 de Marzo de 2017

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