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Combinar gestos y sonidos potencia el lenguaje del bebé

Los bebés que a los 12 meses hacen gestos como señalar con el dedo un objeto que les llama la atención mientras intentan vocalizar sus primeras palabras, tienen mejores habilidades de comunicación a los 18 meses.
Madre comunicándose con su bebé

La actitud de los padres es fundamental para el desarrollo lingüístico de su hijo

31 de Marzo de 2015

Los bebés que a los 12 meses hacen gestos como señalar con el dedo el objeto que les ha llamado la atención mientras intentan vocalizar sus primeras palabras, tienen mejores habilidades de comunicación al llegar a los 18 meses, según ha comprobado un estudio llevado a cabo por el Grupo de Estudios Prosòdia de la Universitat Pompeu Fabra.

Las estrategias que usa el pequeño para interaccionar con las personas de su entorno, como acompañar los sonidos que pronuncia con gestos que le ayuden a captar la atención de los adultos, tienen una influencia directa en el desarrollo del lenguaje del niño a medida que crece.

“Los niños que combinaron el habla y los gestos para conseguir su objetivo fueron también los que a los 18 meses presentaban mejores capacidades comunicativas;s”

En la investigación, que se ha publicado en Infant Behaviour & Development, se analizó a 19 niños de 12 meses de edad, que tenían que llamar la atención de un adulto sobre unas marionetas de colores que éste tenía a sus espaldas. El objetivo era observar la reacción de los pequeños ante la falta de interés del adulto, y cómo interaccionaban con él –emitiendo sonidos, señalando con el dedo, o con una combinación de ambas actuaciones– para atraer su atención.

Los niños que combinaron el habla y los gestos para conseguir su objetivo, y que por tanto se encontraban en ‘un estadio lingüístico más avanzado’ y habían mostrado mayor interacción social, fueron también los que a los 18 meses presentaban mejores capacidades comunicativas, según la evaluación que enviaron los padres en ese momento.

Como ha explicado Pilar Prieto, jefa de grupo del estudio, la actitud de los padres es fundamental para el desarrollo lingüístico de su hijo, por lo que deben mostrarse receptivos y dedicar su atención al niño, y no al objeto. Si se establece una reciprocidad comunicativa, a los 18 meses el pequeño se centrará más en los estímulos verbales que en los gestuales.

Los niños que combinaron el habla y los gestos para conseguir su objetivo fueron también los que a los 18 meses presentaban mejores capacidades comunicativas

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