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Bebés y niños
Adoptar en el extranjero
¿Estáis pensando en adoptar a un niño de otro país? El camino resulta hoy, más que nunca, largo y costoso, pero no imposible. Os explicamos, paso a paso, el proceso a seguir en una adopción internacional.
Escrito por Alhelí Quintanilla, Periodista especializada en infancia y embarazo

Primeros pasos para adoptar

Adoptar en el extranjero: una larga e intensa travesía

Adopción internacional: una larga e intensa travesía

La adopción internacional no atraviesa su mejor momento. Si adoptar un niño fuera de nuestras fronteras ha resultado siempre un proceso largo, burocrático y costoso, lo cierto es que ese proceso se alarga y complica todavía más hoy en día debido a las modificaciones introducidos por los principales países de origen de los pequeños, Rusia y China. Ambos han endurecido mucho las condiciones para adoptar por razones éticas, jurídicas y, también, por orgullo patrio. Otros, como Marruecos o Mali, las han prohibido directamente alegando motivos religiosos.

Los números son, desde luego, elocuentes: las adopciones internacionales en todo el mundo se han reducido de las 45.299 de 2004 –año de su apogeo–, a las 23.500 de 2011, debido en parte, dicen los especialistas, al aumento de los controles, pero también a que ha disminuido el número de menores en desamparo porque han mejorado las condiciones económicas en sus países de origen. En concreto en España, el segundo país que más adopta fuera sólo por detrás de EE.UU., la cifra ha bajado de 5.500 a 2.560 en ese mismo periodo de tiempo.

Así que, aunque no sea imposible, hoy en día es necesario estar más convencido que nunca para iniciar un proceso de adopción internacional. La tramitación varía en función del país escogido y de su legislación pero, en líneas generales, podemos decir que hay que pasar por múltiples etapas que, en total, y de media, duran tres años y suponen un gasto estimado de al menos doce mil euros.

Adoptar en el extranjero: primeros pasos

Lo primero y más importante antes de iniciar el proceso para adoptar en el extranjero es estar seguro del paso que se va a dar; tener muy presente que siempre debe primar el interés del menor y no el nuestro. Y cuanto más informados estemos, mejor. Para ello, lo mejor es dirigirse a los servicios competentes de vuestra comunidad autónoma: muchas cuentan con servicios específicos de adopción, o, en su defecto, servicios de protección de menores, donde os facilitarán toda la información que necesitáis, como, por ejemplo, si cumplís los requisitos que exige la ley española para ser padre adoptivo (art 175 del código civil).

Una vez decididos, lo siguiente es presentar vuestra solicitud y la larga lista de documentación requerida por la administración autonómica para que os pueda abrir un expediente. A continuación, debéis asistir a un curso de preparación. Es un programa que incluye sesiones grupales con los solicitantes de adopción y profesionales expertos, cuyo objetivo es ayudaros en la toma de la decisión.

Después llega uno de los momentos más importantes: elegir el país de origen de vuestro hijo. Actualmente, los más requeridos son Rusia, China, Etiopía, Vietnam y Colombia, aunque esta lista varía cada cierto tiempo en función de las trabas o facilidades que van imponiendo los países emisores. Además de vuestros propios criterios, es necesario valorar muchos aspectos, como la empatía hacia ese país, las similitudes con su cultura e idioma; si preferís que vuestro hijo sea parecido a vosotros físicamente o diferente por completo (o tal vez este aspecto no es relevante para vosotros), o que cumpláis los requisitos específicos del país. En general, se reclama un cierto nivel de ingresos, y que la pareja sea estable y esté sana. Ahora, las exigencias se han vuelto más variopintas, en especial las del gobierno chino, como pedir un máximo de masa corporal (para restringir la adopción a personas obesas) o un determinado nivel de estudios.

El tiempo de espera y el coste de la tramitación (es necesario viajar más de una vez a algunos países, por ejemplo) también son factores muy influyentes a la hora de decidir. En general, son más fácilmente adoptables los niños mayores de cinco años y los que sufren algún tipo de discapacidad o problema de salud. Conviene recordar que aunque es posible escoger un niño que no presente una discapacidad, no se puede decidir sobre el sexo o la edad; sin embargo, sí es recomendable que indiquéis vuestras preferencias en la solicitud de adopción.

Actualizado: 19 de Septiembre de 2017

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