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Cuándo y cómo pasar al niño de la cuna a la cama
Cambiar a vuestro hijo de su cuna a la cama de los mayores es un gran paso en la vida del niño que le volverá más independiente. Estos prácticos consejos ayudarán a que el cambio resulte una experiencia positiva.
Escrito por Alhelí Quintanilla, Periodista especializada en infancia y embarazo

De la cuna a la cama: cómo y cuándo dar el paso

Niño bajándose de la cuna

El cambio de la cuna a la cama marca una autonomía en el niño.

Vuestro bebé se está haciendo mayor e intrépido; a partir de los 18 meses a los niños empiezan a gustarles mucho los desafíos y uno de los más divertidos, sin duda, es intentar saltar por encima de los barrotes de la cuna o quedarse atrapado entre ellos…, así que probablemente ha llegado el momento de pensar en invertir en una cama vuestro hijo, una decisión más importante de lo que parece.

Realmente no existe una edad ideal para cambiar de lecho, y el factor clave para dar este paso es que vuestro hijo esté listo, ya que se trata de una cama en la que entrará y de la que saldrá él solo, y marca una nueva etapa en el camino de su autonomía. Por eso el cambio debe hacerse con cabeza y poco a poco, con una preparación previa, y sabiendo que el pequeño necesita un periodo de adaptación.

Si observáis que vuestro hijo podría estar listo para el cambio de la cuna a la cama, lo primero es elegir un momento tranquilo en su vida para hacerlo, que no coincida con ningún otro acontecimiento que lo pueda perturbar, como una mudanza, el nacimiento de un hermano que lo destierre de su querida cuna, que estemos intentando que deje el chupete… Tampoco es conveniente pillarle por sorpresa y que un día vuelva de la guardería y se encuentre con una cama que nunca había visto y que le resulta completamente ajena.

Empezad por hablar con él o ella del tema, allanando el terreno: decidle que ya es un niño o una niña mayor, que los mayores duermen en camas y no en cunas, que ha llegado el momento de mudarse, y que estáis muy contentos por él.

Si la transición también implica un cambio de habitación, también hay que incidir en todos los aspectos positivos que conlleva: contará con su propio espacio, estará rodeado de sus juguetes, estaréis cerquita si os necesita. El mensaje es, por tanto, doble: por un lado, de ánimo, y por otro de seguridad ante lo desconocido.

Actualizado: 10 de Mayo de 2018

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