Hipersexualización infantil
La hipersexualización es la tendencia a enfatizar el valor sexual de la persona por encima de cualquier otra cualidad definitoria. Esta tendencia se extiende con trágica rapidez a la infancia, acabando con ella. Descubre cómo evitarla

Qué es la hipersexualización infantil

Niña pequeña maquillándose
La hipersexualización condena a los niños, y sobre todo a las niñas, a la búsqueda del imposible cuerpo y aspecto perfectos.

Actualizado: 23 de noviembre de 2022

El culto al cuerpo, a la apariencia por encima de todo, está calando hondo en las sociedades modernas y en sus habitantes. Con una pasividad pasmosa, estamos llegando a un punto en el que las personas dejan de tener valor si no tienen una apariencia deseable, en la mayoría de los casos apariencias basadas en cuerpos imposibles y cánones que desnaturalizan lo humano. 

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La hipersexualización consiste en definir el canon de belleza en función del deseo sexual que despierta, es una tendencia que aparece como consecuencia lógica a esta realidad. Esta tendencia que está calando hondo y extendiéndose como una plaga, supone reconocer el valor social en función del deseo sexual. Es decir, cuanto más deseo sexual despierte, más valor social tiene la persona.

Además de ser poco natural y de suponer una valoración sesgada e incompleta, tiene graves consecuencias en el bienestar y equilibrio de las personas. La búsqueda de la eterna juventud y el anhelo de un aspecto físico, que en la mayoría de las ocasiones se escapa de la lógica y de lo natural, se convierten en un deseo que nunca se consigue, ya que se persigue un imposible, llegando a ser una obsesión que genera frustración.

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Qué es la hipersexualización infantil

A menudo vemos a niños, y sobre todo niñas que, ante una sorprendente mirada pasiva de los adultos y de la sociedad, asumen unos patrones y valores que no les corresponden por su edad, que recalcan un valor sexual, priorizándolo por encima de cualquier otro valor o cualidad. La hipersexualización se extiende a gran velocidad, y condena a nuestros niños, y sobre todo a nuestras niñas, a la búsqueda del imposible cuerpo y aspecto perfecto, a unos valores y principios que se quedan en lo superficial, sin llegar al fondo, que dejan de lado otras cualidades de las personas y, en definitiva que hacen de ellos objetos en lugar de sujetos.

Hipersexualización infantil

En el 2001, el informe Bailey define por primera vez el concepto de hipersexualización infantil como “la sexualización de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta considerados como demasiado precoces”. En este informe se condena el uso y la sexualización de los niños, y en especial de las niñas como medio para vender determinados productos que van desde juegos, comidas, muñecas, ropa, hasta casas, coches, joyas, viajes, etcétera. Esta sexualización resulta, además de excesivamente precoz, innatural e insana para su desarrollo.

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En el 2007 la Asociación de Psicología Americana (APA) publica un documento a través del cual se denuncia la tendencia a sexualizar a los niños y niñas en las sociedades del siglo XXI. Tanto los productos, como los medios destinados al público infantil emplean de un modo perverso el erotismo y el valor sexual como factores definitorios. Al hacerlo se transmite un peligroso mensaje a los niños y a las niñas, se les muestra que dicho erotismo puede proporcionar grandes beneficios sociales. Lo trágico es que el mensaje poco a poco cala hondo en la mente de los niños y las niñas y se transforma en una fuerte creencia. Los niños y las niñas creen que para tener éxito social tienen que ser sexualmente atractivos. 

Niña sosteniendo el marco de un televisior
La hipersexualización supone un modelo de mujer ideal basado en sus atributos sexuales, que los medios de comunicación se encargan de difundir.

Cómo se crea el patrón de hipersexualización en niños y niñas

El patrón de hipersexualización arraiga en la infancia porque está arraigado en nuestras sociedades modernas, en los adultos, en los medios de comunicación. Vivimos en un mundo donde cada vez es mayor la tendencia a valorar a la persona por su apariencia. Estos valores rigen la sociedad y desde diversas fuentes llegan a nuestras niñas y niños:

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  • En primer lugar los medios de comunicación nos ofrecen una imagen de la mujer exageradamente sexualizada. En la publicidad, series, programas, e incluso las muñecas exhiben modelos de mujer maquilladas, con ropa exagerada, que persiguen un único objetivo: ser populares entre los hombres, llamar su atención. Pero los medios aún dan un paso más y nos muestran a las niñas actuando, vistiendo, hablando… como mujeres adultas en miniatura.
  • A esta influencia mediática se suma la familiar. Muchas mujeres han asumido pasivamente, sin darse cuenta, sin quejas, su condición de objeto, han aprendido que han de ser atractivas, que han de ser sexualmente atractivas. Estas mujeres son madres, hermanas, tías, abuelas, etcétera, que se convierten en modelos a imitar por las niñas. Y es así como desde la familia se transmite el patrón de hipersexualización.

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Cuando el único estereotipo, el modelo de mujer popular, de mujer valiosa, admirada es el de una mujer que tiene atributos que la convierten en atractiva para el sexo opuesto, sin importar otras cualidades, estamos condenando a las niñas, a toda una generación a seguir dicho patrón, a perseguirlo sin ni siquiera plantearse el cuestionarlo.

Cómo se crea el patrón de hipersexualización

La hipersexualización infantil se transmite como una silenciosa epidemia que nos creemos y que hacemos fuerte en la mente social y colectiva.

La hipersexualización supone un modelo de mujer ideal basado en sus atributos sexuales. Dicho modelo se transmite con una sorprendente y contradictoria fuerza. Por un lado la sexualidad es un tema tabú, pero además vivimos en una sociedad moderna, donde se habla de valores internos, donde se dice abiertamente que debemos cultivar y valorar los valores y cualidades internas, más allá de lo físico. Sin embargo, los medios muestran otra cara haciendo uso de mensajes subliminales exponen el éxito en mujeres y hombres que tienen valor sexual. 

Creado: 2 de diciembre de 2015

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