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Mascotas
Alimentación de la perra en el embarazo y la lactancia
Durante el periodo de gestación y lactancia la perra experimenta cambios físicos y sus necesidades nutricionales varían. Atiéndelas para conseguir un desarrollo óptimo de los fetos, y de los cachorros hasta el destete.
Escrito por Elena Romero García, Veterinaria especialista en medicina de pequeños animales

Nutrición en la perra lactante

La lactación en la perra dura de media unas siete u ocho semanas, y en la tercera o cuarta semana tras el parto se da un pico de producción láctea. La lactación precisa gran cantidad de energía, de modo que la dieta de la madre resulta de vital importancia para el proceso de lactancia y, además, afecta a la calidad de la leche que toman los cachorros.

Durante el periodo de lactancia la perra necesita un alimento que multiplique por 1,5 el aporte energético que ofrece un pienso de mantenimiento en la primera semana, lo duplique en la segunda, y prácticamente lo triplique en la tercera y cuarta semanas. A partir de la cuarta semana de vida los cachorros empiezan a ingerir alimento seco y comienza a declinar la curva de producción láctea de la madre.

Para conseguir cubrir estos requerimientos nutricionales es necesario proporcionarles un alimento fácil de digerir y con un elevado contenido energético. Estas características las ofrecen los piensos comerciales para perros en crecimiento, o los que están específicamente destinados a los periodos de lactancia/gestación.

El agua también debe suministrarse ad libitum, ya que constituye el 78% de la composición de la leche, y por ello la hembra lactante debe tener acceso a agua limpia y fresca de manera permanente.

Una correcta nutrición de la perra durante el periodo de lactancia garantiza, además de un adecuado volumen de leche para los cachorros, unas  características energéticas determinadas que se van modificando a lo largo de la lactación. Por ejemplo, el contenido energético de la leche de la madre aumenta progresivamente durante los primeros 40 días de lactancia y, luego, hacia el día 50, comienza a disminuir coincidiendo con el momento en que el cachorro empieza a ingerir alimento sólido. Esta disminución de la producción láctea provoca una regresión del tejido mamario.

El contenido de grasa de la leche también varía durante el periodo de lactancia. Al principio, el nivel de grasa es de un 2,4%. A mitad del periodo, el nivel aumenta hasta un 5%, para disminuir al 2,6% cuando se aproxima el destete. El calcio se mantiene alto durante todo el transcurso de la lactancia, pero sigue aumentando aun cuando se aproxima el destete. Los niveles de magnesio, hierro y zinc varían durante toda esta fase. El nivel nutricional de la madre debe ser muy alto para que se produzca esta variación de nutrientes y ofrecer una nutrición óptima a los cachorros.

Actualizado: 23 de Marzo de 2016

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