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Mente y emociones
Adicción a la cocaína
La cocaína es una droga con efectos muy perjudiciales sobre la salud física y mental y una gran capacidad de provocar adicción en los consumidores. Conoce las terapias psicológicas que ayudan a desengancharse.
Escrito por Dr. Juan Moisés de la Serna, Doctor en Psicología

Causas y consecuencias de la adicción a la cocaína

Una pareja joven ríe tras consumir cocaína

La sensación de euforia que provoca la cocaína dura poco, por lo que el adicto necesita volver a consumir para mantener ese ficticio estado de bienestar.

Una de las principales causas de la adicción a la cocaína es que la corta duración de la sensación de euforia que provoca su consumo y la fuerte caída emocional posterior, hacen que el consumidor sienta la necesidad de volver a consumir para mantener ese estado ficticio de bienestar y favorece que se enganche a la sustancia; así, cuanto más consume, más necesidad tendrá de seguir haciéndolo, aun a sabiendas de que sus efectos son banales y pasajeros.

La administración repetida de dopamina en el cerebro y la estimulación de los centros de placer, hacen que se pierda progresivamente la efectividad de otras formas de gratificación. Esta adicción va a ir acompañada además de dos consecuencias nocivas, la primera es una tolerancia a la droga, lo que hace que cada vez sea necesaria una dosis mayor para obtener los mismos resultados, y la segunda una sensibilización a los efectos tóxicos de la droga, es decir, que el individuo va a sentir con mayor intensidad taquicardias, temblores y ataques de ansiedad.

Con respecto a los aspectos psicológicos y sociales las causas de la adicción a la cocaína son muy variadas, pudiendo iniciarse su consumo de forma accidental o esporádica en el marco de un ambiente social favorable al consumo de estas sustancias, o debido a un trabajo estresante que exige de mayores niveles de atención y rendimiento.

Consecuencias de la adicción a la cocaína

Entre las consecuencias crónicas del consumo de cocaína está la disminución drástica del apetito, lo que va a provocar una restricción en la ingesta y, por tanto, una pérdida importante de peso, igualmente pueden presentarse episodios paranoides, con alucinaciones auditivas, junto a una pérdida del sentido de la realidad. Además, y dependiendo del modo de uso de la droga, también va a tener importantes secuelas físicas debido a sus efectos de sobreexcitación del sistema sanguíneo.

Precisamente a causa de estos efectos de hipervigilancia es por lo que el consumo de esta droga se extendió entre los altos ejecutivos de las grandes empresas durante los años ochenta, que se justificaban a sí mismos por la necesidad de rendir más allá de sus posibilidades, ya que la cocaína les permitía pasar períodos sin necesidad de comer ni dormir y con una gran lucidez; unos efectos aparentemente deseables, pero que les acarreaban consecuencias perniciosas para la salud.

Actualizado: 9 de Mayo de 2017

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