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La malnutrición infantil, factor de riesgo de hipertensión

Una nueva investigación muestra que una de las consecuencias de la malnutrición infantil es sufrir hipertensión durante la edad adulta, debido a que los déficits nutricionales afectan al desarrollo del sistema cardiovascular.
Niña comiendo comida rápida preprocesada

Los excesos y déficits alimentarios en los primeros años de vida pueden acabar en hipertensión en la edad adulta

02 de Julio de 2014

Diferentes estudios ya habían demostrado que la alimentación durante los primeros 1.000 días de la vida de un niño es fundamental para prevenir la aparición de ciertas enfermedades en la edad adulta, como la obesidad o la diabetes. Ahora, una nueva investigación, que se ha publicado en Hypertension –revista de la Asociación Americana del Corazón (AHA)–, muestra que una de las posibles consecuencias negativas de la malnutrición infantil es el desarrollo de hipertensión durante la edad adulta.

La nutrición durante el embarazo, y los excesos o déficits nutricionales durante los primeros años de vida dejan, según los expertos, una huella metabólica en el niño que tiene efectos sobre su salud a corto, medio y largo plazo. En el nuevo estudio, sus autores compararon a 161 personas de entre 28 y 35 años que habían sufrido malnutrición durante su infancia con 45 a las que se había alimentado adecuadamente.

Los investigadores concluyen que la malnutrición en los primeros años de vida podría ser la causa de que se produjeran problemas fisiológicos en el desarrollo del sistema cardiaco

Los investigadores, liderados por Terrence Forrester, director de la Unidad de Soluciones para los Países en Desarrollo, observaron que el grupo mal alimentado presentaba más probabilidades de tener una presión diastólica (valor mínimo de la tensión arterial) elevada y una mayor resistencia periférica vascular (que se considera un indicador de enfermedad cardiaca).

Estos expertos concluyen que las penalidades económicas que afectan al tipo de alimentación en los primeros años de vida podrían ser la causa de que se produjeran problemas fisiológicos en el desarrollo del sistema cardiaco. Como explica Forrester, se trata de una etapa crítica en el desarrollo de un ser humano en el que todas las estructuras del organismo son vulnerables ante cualquier cambio, que puede tener consecuencias irreversibles en la estructura del sistema cardiovascular para el resto de la vida del individuo.

Y las personas que han pasado hambre o han sufrido déficits nutricionales durante su primera infancia no solo tienen un mayor riesgo de desarrollar hipertensión al llegar a adultas, sino que también están más expuestas a otras patologías crónicas. De hecho, estudios históricos realizados con supervivientes de grandes hambrunas han revelado que estos son hasta un 25% más propensos a sufrir diabetes, y que los hijos de madres malnutridas durante la gestación tienen hasta cuatro veces más posibilidades de morir por un trastorno cardiovascular.

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