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Tercera edad
Dieta del mayor en verano
Al llegar el verano las personas mayores deben realizar modificaciones en su dieta para adaptarla tanto a su estado de salud como a las condiciones climatológicas. Te aconsejamos cómo hacerlo y cómo disfrutarla.
Escrito por Marina García, Periodista, experta en salud y tercera edad

Dieta de verano para controlar la temperatura corporal del mayor

Dieta del mayor en verano

El objetivo de la dieta de los adultos mayores en verano es cubrir sus necesidades energéticas y nutricionales sin elevar la ingesta calórica.

Llega el verano y comienza a subir el termómetro, a alargarse las horas del día, estamos más expuestos a la radiación solar y a vivir cambios drásticos de temperatura por la exposición al aire acondicionado. Las personas mayores son especialmente sensibles a estas condiciones climatológicas, más aún si padecen una enfermedad cardiovascular, respiratoria, renal, o toman medicamentos betabloqueadores, diuréticos, o antihistamínicos, entre otros, porque pueden interferir en su temperatura corporal, en la capacidad del organismo para adaptarse al calor y aumentar el riesgo de deshidratación que ya presentan.

Por todo ello, una dieta adecuada es una de las aliadas de las personas mayores para controlar su temperatura corporal los meses de verano. Ingiriendo una serie de alimentos y descartando otros es posible evitar percibir un calor extremo, sudar excesivamente y llegar a la deshidratación o a los golpes de calor que, en personas con un estado de salud delicado, puede ser un problema grave.

El objetivo de la dieta de los adultos mayores en verano es que aporte las necesidades energéticas y nutricionales que necesitan, pero sin elevar la ingesta calórica. Para ello se debe optar por alimentos ricos en vitaminas, sales minerales, fibra, y líquidos, con los que se asegure una adecuada hidratación que compense la transpiración corporal y favorezca la diuresis normal.

La clase de alimentos que garantizan estos requerimientos son, especialmente, las frutas, las verduras y las hortalizas frescas y de temporada, porque apenas son energéticos,  por lo que no aumentan la temperatura corporal, pero contienen abundantes vitaminas y minerales.

La importancia de las proteínas en el verano para los mayores

Para cualquier persona el aporte proteico de su dieta es fundamental porque este nutriente interviene en el funcionamiento del sistema inmunológico, en la formación y mantenimiento de la musculatura, en la producción de hormonas, actúa como anticuerpo, y forma parte de la hemoglobina, que es la proteína que transporta el oxígeno a las células, entre otras funciones. Las proteínas las obtenemos de la carne, el pescado, los huevos y las legumbres sobre todo.

Las proteínas deben tener protagonismo en la dieta de las personas mayores para mantener en buen estado sus músculos, y estos protejan sus huesos y articulaciones, ya que su buen estado favorecerá su movilidad, actividad y fuerza. Sin embargo, es muy común el bajo consumo de proteínas en la tercera edad debido a la dificultad de masticación  y deglución.

En invierno las personas mayores suelen consumir las proteínas a través de la carne, el pescado y la legumbre en guisos, purés y preparados al horno porque con estas cocciones consiguen que dichos alimentos se puedan comer con mayor facilidad. Pero al llegar el verano estos preparados no les resultan apetecibles o simplemente les da pereza prepararlos por el calor, lo que conlleva que reduzcan aún más el consumo de proteínas.

Sin embargo, existen muchas alternativas para asegurarse la ingesta adecuada de proteínas en platos veraniegos, como son ensaladas completas, pasteles fríos, huevos rellenos o sencillas brochetas.

Actualizado: 28 de Mayo de 2017

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