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Hacer ejercicio retrasa el envejecimiento en mayores

Un estudio realizado por científicos españoles ha revelado que la práctica de ejercicio físico en las personas mayores aumenta el nivel de coenzima Q10 y la actividad antioxidante en sangre, retrasando así el envejecimiento.
Mayores realizando ejercicio

El ejercicio en los mayores aumenta la actividad antioxidante en sangre

29 de Enero de 2014

Un estudio realizado por científicos del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD), la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y la Junta de Andalucía, ha revelado que la práctica de ejercicio físico en las personas mayores aumenta los niveles de coenzima Q10 y la actividad antioxidante en la sangre, lo que tiene como consecuencia un retraso del proceso de envejecimiento.

Los investigadores establecieron dos grupos de personas de ambos sexos para llevar a cabo el estudio; en el primero los participantes tenían edades comprendidas entre los 19 y los 25 años, mientras que el segundo estaba formado por individuos de alrededor de 68 años.

A continuación, establecieron la actividad física semanal habitual que realizaban estos voluntarios, con objeto de comprobar qué efectos tenía sobre parámetros bioquímicos en la sangre que influyen sobre la salud, como el colesterol y los triglicéridos, y sobre parámetros antioxidantes asociados al colesterol HDL y LDL en la sangre.

Las personas mayores con mayor actividad física tenían niveles superiores de Q10 –que contribuye a la prevención de trastornos cardiovasculares–, y presentaban una menor oxidación de lípidos y de colesterol LDL

Los investigadores observaron que las personas mayores con una mayor actividad física tenían niveles superiores de coenzima Q10 –involucrado en la defensa antioxidante del colesterol en plasma, y que contribuye a la prevención de trastornos cardiovasculares relacionados con el desarrollo de aterosclerosis–, manteniendo así una menor oxidación de lípidos y de colesterol LDL.

El aumento de coenzima Q10 en la sangre de los mayores activos se asoció a una reducción de los niveles de oxidación de lípidos, especialmente de LDL, y aunque la oxidación de estas partículas se incrementa con la edad, se comprobó que personas mayores con una actividad física intensa presentaban niveles similares a los de jóvenes de entre 18 y 25 años, lo que demuestra que los hábitos de vida que incluyen la práctica de ejercicio físico permiten regular los niveles de Q10 en la tercera edad. De hecho, pudieron observar que los niveles de Q10 en los voluntarios mayores sedentarios eran la mitad.

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