Síntomas visuales extraños pueden ayudar a predecir el alzhéimer

Alteraciones visuales y déficits de percepción espacial asociados a la atrofia cortical posterior pueden predecir el alzhéimer, por lo que identificar a los afectados ayudaría a mejorar el diagnóstico y tratamiento de esta demencia.
Doctora realizando un examen ocular a un hombre mayor

24/01/2024

Tener despistes o dificultades para recordar sucesos recientes, dónde hemos dejado un determinado objeto, o el nombre de un conocido, pueden indicar deterioro cognitivo, e incluso ser los primeros signos del desarrollo de algún tipo de demencia. Ahora, sin embargo, un grupo internacional de científicos dirigido por la Universidad de California en San Francisco (UCSF) ha identificado un conjunto de síntomas visuoespaciales que serían los primeros signos de alzhéimer y pueden predecir el futuro desarrollo de la enfermedad y que se manifiestan en hasta un 10% de los casos.

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Se trata del primer estudio a gran escala sobre la atrofia cortical posterior (ACP) y ha incluido datos de más de 1.000 pacientes procedentes de 36 lugares de 16 países. Los investigadores han comprobado que la atrofia cortical posterior predice de forma significativa la enfermedad de Alzheimer, ya que alrededor del 94% de los pacientes con ACP presentaban patología de alzhéimer y el 6% restante padecía afecciones como la demencia con cuerpos de Lewy y degeneración del lóbulo frontotemporal. Por el contrario, otros estudios muestran que el 70% de los pacientes con pérdida de memoria tienen patología de alzhéimer.

La mayoría de los pacientes con ACP tienen una cognición normal desde el principio, pero en el momento de su primera visita de diagnóstico, un promedio de 3,8 años después del inicio de los síntomas, la demencia leve o moderada era evidente y se observaban déficits en la memoria, la función ejecutiva, el comportamiento y el habla y el lenguaje, según los hallazgos de los investigadores, que se han publicado en Lancet Neurology.

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Síntomas de atrofia cortical posterior que preceden al alzhéimer

A diferencia de los habituales problemas de memoria, las personas con ACP tienen dificultades para calcular distancias, distinguir entre objetos en movimiento y parados y completar tareas como escribir y recuperar un objeto caído a pesar de que los resultados al someterse a un examen ocular sean normales, ha explicado Marianne Chapleau del Departamento de Neurología de UCSF, el Centro de Memoria y Envejecimiento y el Instituto Weill de Neurociencias, y coautora del trabajo.

En el momento del diagnóstico, el 61% demostró “dispraxia construccional”, una incapacidad para copiar o construir diagramas o figuras básicas; el 49% tenía un “déficit de percepción espacial”, dificultades para identificar la ubicación de algo que veía; y el 48% tenía “simultanagnosia”, un trastorno que se caracteriza por la incapacidad para percibir visualmente más de un objeto a la vez o para unificar detalles independientes en un solo escenario coherente. Además, el 47% tuvo dificultades para realizar cálculos matemáticos básicos y el 43% con la lectura.

La edad promedio de aparición de los síntomas del ACP es 59 años, varios años más joven que cuando aparecen los síntomas de memoria característicos del alzhéimer

“Necesitamos más conciencia sobre el ACP para que los médicos puedan detectarlo”, ha afirmado Chapleau. “La mayoría de los pacientes acuden a su optometrista cuando comienzan a experimentar síntomas visuales y es posible que los deriven a un oftalmólogo, quien también puede no reconocer el ACP”, dijo. “Necesitamos mejores herramientas en entornos clínicos para identificar a estos pacientes desde el principio y brindarles tratamiento”.

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La edad promedio de aparición de los síntomas del ACP es 59 años, varios años más joven que cuando aparecen los síntomas de memoria característicos del alzhéimer, y esta es otra razón por la que los pacientes con ACP tienen menos probabilidades de ser diagnosticados, añadió Chapleau. La identificación temprana de ACP puede tener importantes implicaciones en el tratamiento del alzhéimer, asegura el coautor Renaud La Joie, también del Departamento de Neurología y del Centro de Memoria y Envejecimiento de la UCSF.

En el estudio, los niveles de amiloide y tau identificados en el líquido cefalorraquídeo y en las imágenes, así como en los datos de la autopsia, coincidieron con los encontrados en los casos típicos de alzhéimer. Como resultado, los pacientes con ACP pueden ser candidatos para terapias antiamiloide, como lecanemab (Leqembi), aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. en enero de 2023, y terapias anti-tau, actualmente en ensayos clínicos, y se cree que ambas resultarían más eficaces en las primeras fases de la enfermedad, concluye.

Actualizado: 24 de enero de 2024

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