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El yoga reduce las secuelas del tratamiento del cáncer de próstata

Un estudio ha relacionado la práctica de yoga Eischens con una mejoría significativa en los efectos secundarios de los pacientes que reciben tratamiento por radioterapia y terapia hormonal para el cáncer de próstata.
Hombre practica yoga al aire libre

El grupo que practicaba Eischens yoga vieron mejorada su salud sexual de forma muy significativa.

05 de Mayo de 2017

Estudios recientes han relacionado la práctica de yoga con una mejoría evidente en pacientes con cáncer de mama. Ahora, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Pennsylvania y publicado por la revista International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics, ha comprobado que los beneficios del yoga, en este caso de un tipo de yoga conocido como Eischens yoga, también son significativos en pacientes que están siendo tratados de un cáncer de próstata.

El grupo de hombres que practicó yoga durante su tratamiento experimentó una significativa mejoría en su salud sexual, así como en sus niveles de energía

El yoga Eischens y sus beneficios para la próstata

El yoga Eischens es un tipo de yoga de la corriente Lyengar, que se caracteriza por focalizar su atención en mayor medida en la energía que en las posturas. Para llevar a cabo estas, este tipo de yoga se apoya en herramientas como sillas o cinturones, lo que facilita su práctica en las personas de avanzada edad que, además, y como era el caso, no habían practicado yoga con anterioridad.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores formaron dos grupos de hombres con una edad media de 67,3 años, a los que hicieron un seguimiento durante su tratamiento por radioterapia y terapia hormonal entre octubre de 2014 y enero de 2016. El primer grupo, formado por 22 hombres, realizó durante entre seis y nueve semanas, dependiendo de la duración de su tratamiento, dos clases semanales de yoga, de 75 minutos cada una. El segundo grupo, el de control, estaba formado por 28 hombres que siguieron con sus rutinas habituales, sin practicar yoga.

Tras el seguimiento de los pacientes, que se llevó a cabo a través de unos cuestionarios que rellenaban los propios participantes en el estudio, los investigadores constataron que el grupo de hombres que no practicaba yoga iba viendo como su fatiga se incrementaba según iba transcurriendo el tratamiento. Los que practicaban yoga, sin embargo, experimentaron una mejoría en sus niveles de energía, algo que sorprendió a los autores del estudio, que esperaban que el yoga, a lo sumo, consiguiese mantenerlos estables

Mejoría en la salud sexual al practicar yoga

Pero los beneficios proporcionados por esta disciplina fueron más allá, ya que los miembros del grupo que practicaba Eischens yoga vieron mejorada su salud sexual de forma muy significativa. Se sabe que uno de los efectos secundarios del tratamiento del cáncer de próstata es la disfunción eréctil y la pérdida de deseo sexual. Y eso fue precisamente lo que pasó con el grupo de control. Sin embargo, los hombres que llevaron a cabo las sesiones de yoga vieron mejoradas sus puntuaciones en este aspecto, así como en la función urinaria.

Para los autores del estudio estos resultados demuestran que la práctica de yoga durante el tratamiento del cáncer de próstata puede reducir los efectos secundarios del mismo, mejorando de esta forma la calidad de vida de los pacientes. No obstante, consideran que habría que hacer nuevos estudios, ya que esta mejoría podría deberse también a la socialización en las clases de yoga, o a la atención personalizada que reciben en las mismas.

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52,4%
se ha reducido la concentración espermática en los hombres occidentales en los últimos 40 años
'Fuente: 'Human Reproduction Update''