PUBLICIDAD

Mente y emociones
Bajo deseo sexual
La falta de deseo sexual es un problema que puede deteriorar la relación de pareja e incluso causar ansiedad en el que lo sufre. Te contamos qué puede provocarla y qué hacer para recuperar la chispa de la pasión.
Escrito por Georgina Burgos, Sexóloga, psicóloga y escritora

Causas de la inapetencia o bajo deseo sexual

Causas de la inapetencia o bajo deseo sexual

Peleas, resentimiento o desconfianza pueden ser causas de bajo deseo sexual.

Artículo escrito por

Las causas de la inapetencia sexual pueden ser biológicas, psicológicas y socioculturales. En general, los tres tipos de causas están interrelacionados, ya que el ser humano no puede escapar a su naturaleza biopsicosocial. En consecuencia, lo que afecta a una esfera interfiere e influye en las otras dos.

En la esfera biológica puede ocurrir que nuestro nivel hormonal esté alterado, por ejemplo con bajos niveles de testosterona; o que debamos tomar un fármaco que interfiera en nuestra respuesta sexual, como pueden ser los antidepresivos; o bien padecemos alguna enfermedad como dolor crónico, diabetes o fibromialgia. Todo ello tiene una repercusión en nuestra biología, por tanto en el funcionamiento de nuestra respuesta sexual y de nuestro deseo.

En la esfera psicológica las causas de la inapetencia pueden encontrarse en el desconocimiento del funcionamiento erótico-sexual del propio cuerpo y del cuerpo de la pareja, así como en unas expectativas poco realistas acerca de lo que podemos esperar en un encuentro sexual. A su vez, la percepción de una satisfacción baja es una experiencia frustrante que nos lleva a evitar futuras relaciones sexuales. El aburrimiento y la rutina nos llevan a obtener poco placer. Y el miedo que puede causar el requerimiento de “dar la talla” puede bloquearnos y generar en nosotros una conducta de evitación. Rechazamos las oportunidades de un encuentro sexual para evitar esa desagradable sensación de miedo o de ansiedad, de vergüenza…

Otras causas de la inapetencia o bajo deseo sexual son el estrés y la depresión, ya que provocan una serie de cambios psicológicos y fisiológicos que van en detrimento del deseo sexual.

Y padecer otras dificultades sexuales como problemas de erección, eyaculación precoz o dolor durante el coito interferirá también en nuestro deseo, pues estas dificultades afectan negativamente a la imagen que tenemos de nosotros y a la percepción, personal y compartida, de nuestra satisfacción erótica y sexual.

En la esfera sociocultural entramos de lleno en el campo de las relaciones interpersonales y en el campo de las normas sociales acerca de cómo debemos funcionar, de lo que se espera de nosotros o debemos esperar del otro. Estas normas generan expectativas y realidades que están mediadas por el marco sociocultural que hemos ido aprendiendo desde el nacimiento, y nos dan la pauta de la tan perseguida ‘normalidad sexual’. La búsqueda y preocupación intensivas acerca de la normalidad pueden afectar al deseo sexual.

En la relación con nuestra pareja, los conflictos de intereses, el resentimiento o la desconfianza, y la rutina en la actividad sexual… pueden ser causas de bajo deseo sexual de uno o ambos miembros de la pareja.

Etiquetas: 

Actualizado: 25 de Abril de 2017

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD