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Salud al día
Malaria
'Plasmodium falciparum' es el nombre de uno de los mayores enemigos de la salud mundial: la malaria. Analizamos en profundidad esta enfermedad, cómo se contagia, cómo se combate y por qué aún no existe vacuna.
Escrito por Dr. Diego Torrús Tendero, Presidente de Medicus Mundi-Comunidad Valenciana (Alicante) y responsable de la Consulta de Enfermedades Importadas

Epidemiología de la malaria

El paludismo se observa en la mayor parte de las regiones tropicales y subtropicales, especialmente en el África subsahariana.

  • P. falciparum predomina en África, Nueva Guinea y Haití;
  • P. vivax es más frecuente en América Central y el subcontinente indio. La prevalencia de estas dos especies es aproximadamente similar en América del Sur, Asia Oriental y Oceanía.
  • P. malariae se encuentra en la mayor parte de las áreas endémicas, especialmente en todo el África subsahariana, aunque su frecuencia es mucho menor.
  • P. ovale es relativamente infrecuente fuera de África. Se identifican zonas de alta transmisión en muchas partes del África subsahariana, en la región amazónica y en el Asia sudoriental (Tailandia e Indonesia).

Existen cada vez más problemas de resistencia farmacológica del parásito y de resistencia de los vectores a los insecticidas. La enfermedad por P. falciparum resistente a cloroquina aparece en muchas zonas tropicales de ambos hemisferios. En Papua-Nueva Guinea se ha detectado P. vivax resistente a cloroquina. Cada año la Organización Mundial de la Salud (OMS) publica información actualizada sobre los focos de paludismo resistente a los medicamentos.

La malaria y la pobreza

La malaria está íntimamente ligada a la pobreza, siendo a la vez causa y consecuencia de ella. Junto con el sida y la tuberculosis, la malaria es uno de los tres retos más importantes de salud pública que están socavando el desarrollo de los países más pobres del mundo. En países con transmisión intensa y permamente, la lucha contra esta enfermedad puede llegar a significar hasta el 40% del presupuesto destinado a salud pública.

La malaria deteriora constantemente, aunque de modo lento, la vitalidad de una comunidad. En los niños produce defectos congénitos y de desarrollo y trastornos de la nutrición, facilita otros procesos infecciosos y retrasa su desarrollo mental, lo que impide la asistencia a la escuela y el desarrollo educativo y cultural de la población. Los adultos con paludismo crónico son poco productivos e incapaces de ganarse un salario o de cultivar la tierra. En los países endémicos no hay un solo aspecto de la vida que no esté afectado directa o indirectamente por esta enfermedad, que supone una importante carga para el desarrollo económico y social.

La epidemiología del paludismo es compleja y puede presentar variaciones considerables incluso en zonas geográficas relativamente pequeñas. En muy pocos países se ha podido erradicar la malaria y por el contrario en otros se ha observado un recrudecimiento en los últimos años. En la actualidad las estrategias de control de la malaria se basan en el diagnóstico y tratamiento precoces y efectivos mediante test de diagnóstico rápido y terapia combinada con artemisinas, en la utilización de mosquiteras impregnadas con insecticidas, en el tratamiento preventivo intermitente en embarazadas y niños, en la lucha contra el mosquito transmisor, y en el desarrollo de vacunas.

Actualizado: 14 de Agosto de 2017

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Escrito por:

Dr. Diego Torrús Tendero

Presidente de Medicus Mundi-Comunidad Valenciana (Alicante) y responsable de la Consulta de Enfermedades Importadas
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Salud en cifras

Tres
millones de personas en España padecen dolor neuropático
'Fuente: 'Sociedad Española de Neurología''

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