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Salud al día
Leishmaniasis
La OMS estima que cerca de tres millones de personas padecen leishmaniasis. Conoce las consecuencias y el tratamiento de esta enfermedad infecciosa que puede afectar a la piel y las mucosas, o a la médula, el hígado y el bazo.
Escrito por Dr. Nelson Caballero, Colaborador de la Asociación Fontilles y coordinador médico de la Asociación para el Desarrollo de los pueblos (ADP)

Qué es la leishmaniasis

Leishmaniasis

La leishmaniasis es una enfermedad infecciosa provocada por parásitos protozoarios flagelados del género Leishmania, que puede afectar a la piel y a las mucosas, o a tejidos y órganos hematopoyéticos (proceso de formación de las células sanguíneas), como la médula ósea, el hígado y el bazo. Es transmitida a los seres humanos mediante la picadura de insectos dípteros hematófagos (que se alimentan de sangre) infectados, principalmente de los géneros Phlebotomus y Lutzomya.

Existen diversas variantes de leishmaniasis, siendo las tres principales la visceral o kala-azar (es el tipo más grave, mortal casi en la totalidad de los casos), la cutánea (la más habitual, causa úlceras, deja cicatrices visibles y es causa de discapacidad) y la mucocutánea (destruye mucosas de nariz, boca y garganta).

Prevalencia y distribución de la leishmaniasis

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cerca de tres millones de personas alrededor del mundo padecen la enfermedad, 12 millones están infectadas, y 350 millones habitan en zonas de riesgo de contraerla.

Esta enfermedad parasitaria afecta especialmente a las regiones más pobres del planeta, ya que su aparición se asocia a malas condiciones de alimentación y vivienda, los desplazamientos migratorios, la falta de recursos y, en general, a problemas de salud que debiliten el sistema inmune. Algunos expertos la vinculan también con el cambio climático o la deforestación, en lo que a la mano del hombre se refiere.

En el Viejo Mundo es endémica en Asia Menor, Sudeste Asiático, litoral del Mediterráneo, la sabana Subsahariana, y las zonas montañosas de Etiopía, Kenia y Namibia; mientras que en el Nuevo Mundo se observa prácticamente en todos los países americanos tropicales, en particular: México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Venezuela, Brasil, Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia y República Dominicana.

Actualizado: 14 de Noviembre de 2017

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