23 de mayo de 2012
El aumento de peso que se produce por el uso inicial de la insulina en las personas diabéticas ha provocado que algunos pacientes adolescentes decidan no utilizarla y recurran a métodos purgativos con tal de no engordar.
Diabéticos con bulimia: dos trastornos en uno
Los trastornos de la conducta alimentaria más frecuentes y estudiados y de los que parten la mayoría de los nuevos desórdenes son la anorexia y la bulimia. En este último, las personas se caracterizan por darse un atracón al que le sigue un comportamiento de compensación, que se denomina purga.
La purga suele practicarse con el ayuno de algunas comidas, vómitos, la práctica excesiva de ejercicio físico, el uso de laxantes sin prescripción médica o con las restricciones voluntarias de las dosis recomendadas de insulina, todo ello con el fin de perder peso o de no ganar nuevo. Es la manera en la que la bulimia y la diabetes se encuentran y dan lugar a este nuevo trastorno, que es aún más complejo de tratar.
Tal y como confirman los últimos estudios que han tratado de averiguar por qué se produce este trastorno entre las personas diabéticas, algunas chicas jóvenes con diabetes han demostrado tener más del doble de probabilidades de desarrollar un trastorno alimentario en comparación con mujeres de la misma edad sin diabetes. ¿Por qué? Rosa Elena Yáñez, especialista en nutrición, metabolismo y diabetes, explica que entre los jóvenes, especialmente entre el sexo femenino, el aumento de peso o el cambio corporal que se produce con la maduración puede producir insatisfacción y preocupación, “esto aumentaría si el nuevo diabético además es vulnerable o ya tiene principios de algún otro trastorno”, remarca Yáñez.
“Parte importante de la gente que sigue la dieta Dukan nunca se recuperará de sus efectos negativos"
25% de los pacientes ingresados en un hospital corren riesgo de desnutrición
En España es frecuente que los pacientes hospitalizados presenten desnutrición, lo que según los expertos dificulta su recuperación, retrasa el alta, provoca reingresos, y eleva la tasa de mortalidad.
Fuente: Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC)
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