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Dieta y nutrición
Fagofobia, el miedo a tragar
La fagofobia es un trastorno psicológico que provoca un miedo irracional a atragantarse que impide al afectado comer, y puede causar desnutrición y aislamiento social y aumentar el riesgo de depresión. Aprende a superarlo.
Escrito por Leire Moneo, Periodista experta en alimentación

Qué es la fagofobia y a quién afecta

Mujer con miedo a tragar

Sentarse a la mesa y disfrutar de la comida debería ser un placer para la gran mayoría de la población. Coger los cubiertos, pinchar un bocado, masticar, saborear el alimento y tragar es una sucesión de acciones que realizamos casi de forma inconsciente y sin apenas darle importancia, pero existen personas para las que el simple hecho de ponerse delante de un plato, beber un vaso de agua, o intentar tomar un tentempié, resulta un auténtico suplicio porque el miedo a atragantarse durante ese acto se convierte en pánico y les impide comer con normalidad.

Esta situación, que a priori puede resultar disparatada, tiene nombre propio. Se trata de la fagofobia, “un desorden psicológico que se enmarca dentro de los trastornos de la ansiedad y que provoca la fobia a comer por el temor irracional a atragantarse durante ese acto, aunque el pánico puede llegar incluso a tener miedo a ahogarse simplemente por tragar saliva”, explica Cristina Wood, doctora en Psicología, investigadora de la Universidad Complutense de Madrid y especialista en trastornos de la ansiedad y el estrés en el Centro Área Humana de Madrid.

Perfil de los afectados por fagofobia

No existe un perfil definido de las personas que padecen fagofobia, aunque los expertos sí confirman que es más habitual en mujeres que en hombres, “quizás porque las féminas tienen entre dos y tres veces más ansiedad que los varones. Por eso, en la práctica clínica vemos a más mujeres en la consulta afectadas por este trastorno. Por su parte, la edad no está muy definida, ya que puede aparecer desde los seis años en cualquier momento”, afirma Wood.

En cuanto a la personalidad característica de estos pacientes, la psicóloga advierte de que “habitualmente se trata de personas fácilmente sugestionables, muy perfeccionistas y controladoras, lo que provoca por sí mismo una mayor ansiedad. Además, se ha encontrado una relación entre esta patología y el nivel elevado de estrés”, apunta la psicóloga.

Mujer con miedo a tragar
El miedo a atragantarse impide a las personas con fagofobia comer con normalidad.

El tiempo de evolución de la fobia hasta acudir a consulta puede ser muy variable, oscilando entre cinco semanas y 30 años, aunque la media es de unos cuatro años. “En general hemos observado que en los adultos el tiempo de evolución previa es mayor que en niños y adolescentes. Los pacientes que tardan más en acudir a consulta suelen padecer fobias a tragar no completas, lo que significa que evitan ciertos alimentos, pero siguen ingiriendo otros, o cuando la fobia no es permanente, sino que se agrava en relación a estresores y mejora en otros momentos, y no suele haber pérdidas de peso, o si las hay no son significativas. Es el clásico criterio empleado para el diagnóstico de trastornos mentales, del grado en que el problema psiquiátrico interfiere en la vida diaria del sujeto”, detallan los psiquiatras tras analizar la evidencia científica publicada en los últimos años.

Prevalencia de la fagobia

La fagofobia es un trastorno psicológico poco común, y no existen datos oficiales que cuantifiquen el número de personas que pueden llegar a padecerlo. “Se trata de un problema tan infrecuente que no hay registros oficiales. De hecho, los datos que tenemos llegan desde la publicación de casos clínicos que se estudian en la universidad, ya que todavía es un trastorno muy desconocido y poco habitual”, asegura Wood, quien apunta a que esta patología puede afectar a una de cada 500 personas, por lo que su prevalencia ronda el 0,05 de la población.

Mujer atragantándose
Aunque la fagofobia puede afectar a cualquiera, es más frecuente en mujeres.

La falta de datos complica el estudio y el análisis de la fagofobia. “La prevalencia se desconoce, pero podría tratarse de un trastorno bastante frecuente que está aumentando en los últimos años”, aseguran los psiquiatras Maite de Lucas-Taracena, del hospital 12 de Octubre de Madrid, y Francisco Montañés-Rada, jefe de la Unidad de Psiquiatría de la Fundación Hospital Alcorcón y profesor de Psicobiología en la Universidad Complutense de Madrid.

Sin embargo, sólo aparece en la literatura científica internacional la descripción de 41 casos en todo el mundo, siendo el primero de ellos en el año 1978. “Por este motivo, no tiene entidad diagnóstica propia en las clasificaciones internacionales, ya que aparece dentro de los trastornos mentales como una fobia específica dentro de la categoría residual, junto con las fobias a vomitar o a padecer una enfermedad”, matizan los psiquiatras en un informe publicado en la revista científica Actas Españolas de Psiquiatría.

Actualizado: 25 de Julio de 2018

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