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Embarazo
Galactogogos
La lactancia materna es una fuente de mitos y creencias. Uno de ellos atribuye a ciertas sustancias –los galactogogos– la capacidad de incrementar la producción de leche materna. Analizamos si realmente funcionan.
Escrito por Adrián Cordellat, Periodista especializado en maternidad, educación y salud

Qué son los galactogogos

Desde tiempos inmemoriales la lactancia materna ha sido fuente de mitos, creencias y supersticiones que hoy, pese a las numerosas fuentes de información científica y médica disponible, siguen vigentes. Entre ellos se encuentran las propiedades para el aumento de la producción de leche materna atribuidas a determinadas sustancias, que se han denominado galactogogos.

El término 'galactogogo' es un neologismo aparecido a mediados del siglo XIX para referirse a productos o alimentos a los que se atribuía –sin evidencia científica alguna– la capacidad de incrementar la producción de leche en las mujeres que habían sido madres recientemente.

No ocurre lo mismo con los galactogogos sintéticos, fármacos que, pese a que pueden utilizarse en casos extremos para aumentar la producción láctea, solo deben emplearse cuando los recursos normales para incrementarla se han agotado: frecuentes puestas del niño al pecho con un agarre correcto, sin limitaciones horarias y a demanda, así como tras descartar algunas enfermedades en la madre que pudieran impedir realmente la producción de leche materna.

Galactogogos naturales: un mundo de mitos

El término galactogogo hace referencia a una serie de sustancias o productos a los que se les atribuye la propiedad de aumentar con su consumo la producción de leche materna. Como explica Alba Padró, asesora de lactancia y product manager de Lactapp, existen diversos tipos de galactogogos: “herbáceos, farmacológicos y, finalmente, un gran número de alimentos a los que la cultura popular otorga esta mágica capacidad de aumentar la producción de leche que la madre per se produce”.

En este sentido, en general, cada país o cada cultura tiene sus propios galactogogos, de forma que la variedad de los mismos y el listado de productos a los que se atribuye, sin ninguna evidencia científica, esta capacidad, se vuelve casi infinito: “En Italia se habla de bacalao y guisantes, en España de almendras y horchata, en Bolivia caldos de morro de vaca, en China se ofrece jengibre a las madres y sopas muy calientes a base de pollo, en Colombia se hierve la cáscara del plátano macho maduro y se les da panela (azúcar de caña) con leche, en Venezuela atoles (similar a las infusiones) de avena…”.

Falsas creencias sobre alimentos y lactancia materna

En cuanto a los alimentos, y pese a que como indica Alba Padró, “la dieta materna influye muy poco en la composición de la leche”, sí que se han generalizado muchos mitos en torno a las propiedades de diferentes alimentos etiquetados como galactogogos. “Hay gente que piensa que si bebes leche tendrás más leche, que debes beber mucha agua para que haya subida de leche (y que si no bebes, nunca tendrás leche), que no puedes comer ciertos alimentos, como cosas frías o el ajo, porque se corta la leche; o que debes comer obligatoriamente ciertas cosas para producir leche”, cita Pilar Martínez, farmacéutica y asesora de lactancia.

Su listado lo secunda Alba Padró, que aunque reconoce que en algunos países ya hemos dejado de lado los clásicos remedios de la abuela, opina que “ahora nos hemos lanzado a la mercadotecnia de productos para madres lactantes con propiedades galactogogas para tener más leche y de mejor calidad, cuando la leche de una madre siempre es de calidad”, afirma.

Para la cofundadora de Lactapp estos productos y los mitos en relación a la leche materna “refuerzan la idea de que hay muchas mujeres que no tienen suficiente leche para sus bebés, cuando este mito es totalmente falso, y quizá de todos ellos el más complicado de desterrar”. Como añade Pilar Martínez, “la mejor forma de tener más leche es con la estimulación de la producción por parte del bebé”, ya que la producción de la madre depende “del vaciado frecuente y efectivo”, de forma que “cuanto más pongamos al bebé al pecho, mejor sea el agarre al mismo, y más eficaz sea el vaciado, más leche vamos a producir”.

Actualizado: 12 de Junio de 2017

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Escrito por:

Adrián Cordellat

Periodista especializado en maternidad, educación y salud
Adrián Cordellat

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de cada mil niños y jóvenes sufren trastorno del espectro alcohólico fetal
'Fuente: 'Instituto de Investigación sobre Políticas de Salud Mental del Centro de Adicción y Salud Mental de Toronto, Canadá''