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Mascotas
Caballo Pinto
El caballo Pinto es una raza de caballo que se caracteriza por su piel manchada y a la que es imposible no relacionar con las historias del viejo Oeste americano. Son animales dóciles e inteligentes que presentan una gran resistencia para los trabajos en el campo.
Escrito por Diana Oliver, Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana

Alimentación e higiene del caballo Pinto

La alimentación del caballo Pinto dependerá siempre de la edad, el peso, y el nivel de actividad del animal. Como recomendación básica necesitará un kilo de alimento saludable por cada 45 kilos de peso; teniendo en cuenta que un caballo Pinto ronda los 450 - 500 kilos, estamos hablando de entre 10 y 11 kilos de comida al día.

Su dieta debe estar basada en plantas como el heno, la alfalfa o la hierba fresca y pasto. Convenientes también las verduras y las frutas frescas. Y, por supuesto, importante estar al tanto de que recibe el calcio y las vitaminas que necesita a través de la piedra de sal. De forma puntual podemos ofrecerle pienso equino y pan.

Higiene y limpieza del caballo Pinto

El aseo del caballo Pinto debe llevarse a cabo a diario para deshacerse de cualquier resto de suciedad que haya acumulado en los paseos y la permanencia en la cuadra. El tiempo empleado en esta tarea no suele sobrepasar una hora en total. Eso sí, debemos tener en cuenta que la rutina de higiene se divide en dos fases: antes y después de montar.

En primer lugar, antes de montar al caballo nos aseguraremos de limpiarle el barro y el estiércol de los cascos con un cepillo especial. De esta forma evitamos infecciones o lesiones. Tras esto, cepillamos el resto del cuerpo del equino con una almohaza, un cepillo rústico especial para limpiar caballerías. Lo hacemos masajeando de forma enérgica y trazando círculos. A continuación, con el objetivo de eliminar el pelo muerto o caído pasamos un cepillo de raíces a favor del pelo.

Prestaremos especial atención a la cola y la crin: por comodidad y seguridad del animal no deben ser demasiado largas. Podemos aprovechar el baño para recortarlas y cepillarlas, ya que es importante evitar lo enredos y la aparición de pulgas o piojos. En caso de que el animal tuviera parásitos existen en el mercado productos específicos para solucionar ese problema.

Después de la monta volveremos a asear al caballo, pero ahora le daremos una ducha con agua templada insistiendo en las patas y en los cascos. No es necesario emplear jabones si no está extremadamente sucio. Por último secamos completamente y cepillamos si hubiera algún enredo. En los días de bajas temperaturas, especialmente en invierno, podemos prescindir de la ducha y asear al caballo con toallas húmedas y calientes de modo que el animal no pase frío. 

Actualizado: 14 de Octubre de 2016

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Escrito por:

Diana Oliver

Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana
Diana Oliver

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'Fuente: 'Portal inmobiliario Idealista’ '

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