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Mascotas
Cómo enseñar a tu perro a no morder
Cuando un perro muerde no siempre se debe a una patología o a un problema de comportamiento. Te explicamos los motivos de esta conducta, cómo ayudar a tu can a controlar la mordida, y en qué casos recurrir a un profesional.
Escrito por Diana Oliver, Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana

Motivos por los que el perro adulto puede morder

La boca es para el perro lo que para nosotros podrían ser las manos. Con ella descubren, aprenden, juegan, se alimentan y se defienden, por lo que en su propia naturaleza se encuentra la necesidad de morder. Sin embargo, pese a que en la etapa de cachorro y hasta la pubertad el mordisqueo suele ser bastante insistente, no lo es tanto en la edad adulta, y detrás de este comportamiento podríamos encontrar estrés o determinadas patologías físicas.

Hablamos con dos expertos en educación canina y comportamiento animal para que nos expliquen los motivos por los que un perro muerde, y qué podemos hacer para ayudarle a controlar la mordida.

¿Es normal que nuestro perro muerda?

Un perro utiliza la boca para una gran cantidad de acciones a lo largo de toda su vida; su boca es para ellos lo que para nosotros nuestras manos. Así, y según explica Noel Espinosa, máster en etología clínica y adiestrador en Eurekan, algunas de esas acciones podrían resumirse en: “coger objetos para transportarlos, desgarrar o masticar al comer, morder juguetes o romper objetos para liberar estrés o para explorar, morder la piel de otros individuos (perros o personas, por ejemplo) para defenderse o para jugar”, entre otros. Por tanto, que un perro “muerda” es una función que forma parte de su naturaleza.

Ahora bien, especifica el adiestrador que aunque usan la boca durante toda su vida, “hay una gran predisposición desde el nacimiento hasta los ocho meses de edad (las razas gigantes más tarde, porque maduran más lentamente), y ocurre principalmente para explorar y así poder realizar el aprendizaje que le permita ser hábil en su uso el resto de su ciclo vital; de esta manera aprenden a interactuar correctamente con el entorno, sin realizar daño alguno si no es necesario”.

Incide Noel en que también muerden objetos para liberar estrés, y esto puede suceder en cualquier momento de su vida, “aunque es más probable que ocurra cuando son jóvenes”. Por ello cabe preguntarnos a partir de cuándo no sería normal que sigan teniendo esa necesidad de morder. “Si vemos que un perro de más de un año de edad sigue mordiendo en muchos momentos del día, hemos de preguntarnos qué está pasando”, responde el experto.

No solo hablamos de objetos, las personas también pueden formar parte de esos mordiscos caninos, y aquí Jaime Vidal “Santi” y Elisa Hinojosa, educadores caninos y fundadores de Más que guau, opinan que es importante distinguir entre morder y agresividad: “un perro puede morderte y en realidad no tener un problema de agresividad, simplemente está jugando o quizás todo lo contrario, ha agarrado tu mano para que dejes de hacer algo que le asusta o molesta. Lo que habitualmente está detrás del mordisqueo excesivo en frecuencia o intensidad hacia las personas, y las conductas destructivas hacia objetos, es el estrés. El morder puede ser una válvula de escape para ese exceso de estrés”.

De la misma opinión es Noel Espinosa quien, además, añade que puede haber otras situaciones que puedan conducir al can a morder a las personas como, por ejemplo, determinadas causas de tipo orgánico (malestar por una enfermedad, un tumor en el cerebro, etcétera). Por ello, según el fundador de Eurekan, “habría que valorar en cada caso tras una entrevista de al menos una hora de duración, y en ocasiones con pruebas médicas, cuáles son los factores que pueden generar este tipo de comportamientos”. 

Actualizado: 20 de Septiembre de 2017

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Diana Oliver

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