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Mente y emociones
Mitomanía, mentirosos compulsivos
Los mentirosos patológicos falsean la realidad como vía de escape, para obtener atención e incluso admiración, y entran en un círculo vicioso que les acaba dejando solos en el laberinto de sus mentiras.
Escrito por Dr. Juan Moisés de la Serna, Doctor en Psicología

Síntomas y manifestaciones de la mitomanía

En la mitomanía o adicción a mentir existen unos síntomas o características comunes con otro tipo de adicciones como son:

  • Altos niveles de ansiedad cuando se encuentra en situaciones propicias para el acto.
  • Pensamientos recurrentes de intrusión que incitan al afectado a mentir.
  • Impotencia a resistirse al impulso de falsear la realidad.
  • Liberación de la presión con satisfacción al no ser descubierto en sus mentiras.

Entre las manifestaciones de la mitomanía que le son propias y la diferencian de otras adicciones están:

  • Tendencia a desdibujar la realidad con grandilocuencias.
  • Búsqueda de la aceptación y admiración de sus interlocutores.
  • Baja autoestima junto con pocas habilidades sociales.
  • Miedo constante a ser descubierto.
  • Incremento progresivo de la magnitud de las mentiras con el tiempo.

Además, la mitomanía puede estar presente en otros problemas mentales, como el trastorno límite de la personalidad, trastorno bipolar o el trastorno de esquizofrenia; incluso es habitual que se presente junto a otras adiciones como la del consumo de sustancias ilegales o la ludopatía. Por ello, es imprescindible un buen diagnóstico diferencial para establecer prioridades a la hora de realizar el tratamiento, dando preferencia a aquellos síntomas más graves, como una desintoxicación, antes de proseguir con otras intervenciones terapéuticas.

Perfil del mitómano

Aunque todavía existe escasa investigación al respecto parece ser que la mitomanía es más frecuente en hombres, encontrándose su origen en determinadas características de la personalidad que irá conformando el hábito de mentir, entre ellas, el mitómano suele ser narcisista, tener baja autoestima, deficiencias en habilidades sociales, y desconfianza en las personas y sus relaciones entre otros. Algunos autores hablan incluso de que podrían existir cierta predisposición genética, aspecto todavía en controversia.

Actualizado: 20 de Junio de 2017

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