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Salud al día
Cáncer de tiroides
El cáncer de tiroides es un tumor poco frecuente cuya incidencia se está incrementando. Aprende a identificar los signos que nos avisan de su aparición, ya que con un tratamiento adecuado suele tener una evolución benigna.
Escrito por Natalia Bermejo Rubio, Licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares

Tipos de cáncer de tiroides

Esto son los tipos de cáncer de tiroides más habituales, sus características, incidencia, causas y diferencias entre sí:

Tumores metastásicos

El tiroides es una localización habitual de metástasis, principalmente de los siguientes cánceres primarios:

Carcinoma papilar

Es el carcinoma tiroideo más frecuente (puede constituir hasta el 70% de los cánceres de tiroides). Su incidencia es mayor en la mujer, en las personas con antecedentes de irradiación cervical, y en la cuarta década de la vida, aunque se observa con notable frecuencia en la infancia.

Es un tumor bien diferenciado, y presenta característicamente imágenes en vidrio esmerilado. Con frecuencia se observan calcificaciones (también llamadas cuerpos de psamoma).

Este tipo de tumor puede metastatizar precozmente en los ganglios cervicales (es muy raro que se produzca metástasis a través de la sangre en este tumor), siendo frecuente su diagnóstico por el estudio de una adenopatía cervical, sin otra sintomatología acompañante.

La clínica normalmente consiste en la presencia de un único nódulo tiroideo, que resulta indoloro y tiene un crecimiento muy lento. En ocasiones hay adenopatías cervicales indoloras, con o sin nódulo tiroideo.

En fases avanzadas, tras años de evolución, pueden producirse metástasis.

Carcinoma folicular

Sigue en frecuencia al papilar, pero aparece en personas más mayores, de unos 50 años, y es más frecuente en pacientes con bocio.

Es muy diferenciado, y puede llegar a ser como el tiroides normal, por eso es más difícil su diagnóstico histológico, aunque a veces se observan unas células típicas, llamadas células de Hürthle. Se ha detectado que su pronóstico es algo peor que el del resto de los carcinomas foliculares.

El carcinoma folicular se propaga fundamentalmente por vía hematógena (a través de la sangre), principalmente a pulmón y hueso (las metástasis pueden ser la primera manifestación clínica) y, menos, por vía linfática, es decir, al revés que el carcinoma papilar. Por lo demás, la clínica es muy parecida a la del carcinoma papilar: un nódulo tiroideo indoloro, de consistencia variable, aunque normalmente duro, sobre un bocio preexistente o sobre una tiroides sana.

Carcinoma anaplásico

Constituye el 10% de las neoplasias malignas del tiroides. Es un carcinoma indiferenciado de gran malignidad que procede también de las células foliculares, con una incidencia máxima después de los 65 años.

Se asocia a tiroides con alteraciones previas, principalmente carcinomas papilares y foliculares.

No tiene cápsula, y aparece como una masa pétrea que invade otras estructuras. Las células, a diferencia de los tumores anteriormente citados, son atípicas.

Las metástasis ganglionares y a distancia aparecen precozmente, por lo que pueden estar presentes al realizarse el diagnóstico.

La clínica se caracteriza por la aparición de un tumor cervical anterior, que suele ser doloroso, que crece rápido y tiene consistencia dura y pétrea.

Carcinoma medular

Procede de las células parafoliculares tiroideas o células C, productoras de calcitonina, es decir, que tiene un origen distinto a los anteriores tumores. Además, es típico que entre las células haya una sustancia (amieloide), que facilite su identificación histológica.

Puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente a partir de los 50 años y, como los anteriores, es más común en mujeres, aunque con menos diferencia.

Al igual que el carcinoma anaplásico, origina metástasis tempranamente, tanto por vía linfática como sanguínea, por lo que la clínica también será parecida al anterior tumor, es decir, un nódulo (normalmente de crecimiento lento) con metástasis a pulmón, hueso e hígado. Normalmente son estas metástasis las que manifiestan síntomas que, tras investigar, conducen al diagnóstico de carcinoma de tiroides.

Es además un dato curioso que un porcentaje considerable de pacientes presenten también como síntoma diarrea, aunque la patogenia de este proceso no está aún muy clara.

Por último, con respecto a este carcinoma, al diagnosticarlo hay que hacer un estudio familiar para determinar la calcitonina basal y poder hacer un diagnóstico precoz de otros posibles familiares afectados, ya que en algunos casos presenta asociación familiar.

Linfoma tiroideo

Más frecuente en mujeres de edad avanzada y que en ocasiones han padecido previamente un tipo de enfermedad benigna de tiroides, la tiroiditis de Hashimoto.

La clínica es parecida a la del carcinoma anaplásico, pero en este caso el crecimiento es más lento.

Actualizado: 1 de Agosto de 2017

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