El asma es una enfermedad respiratoria crónica, que se caracteriza por un aumento de reactividad de las vías aéreas de menor calibre llamadas bronquios. Esto significa que ante diferentes estímulos como el frío, el ejercicio, o ciertas sustancias que producen alergia (denominadas alérgenos), los bronquios se inflaman y disminuyen su diámetro, cerrándose de forma reversible. Esta es la principal diferencia del asma con la bronquitis crónica, en la que los bronquios disminuyen de calibre de manera irreversible. El asma es una enfermedad muy frecuente en niños.

A quién afecta el asma

Se estima que el asma afecta a alrededor del 5% de la población mundial, cerca de 300 millones de personas. En el caso de los niños el asma es todavía más frecuente, con una prevalencia mayor del 10%. El asma es responsable de unas 250.000 muertes anuales, sobre todo en regiones de peor nivel sanitario. Sus complicaciones por una mal control conllevan un gasto sanitario alto, entre 300 y más de 1.000 dolares por paciente y año en Occidente.

Niña con problemas de asma

Aunque puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente que se inicie en la infancia, etapa en la que suele estar relacionada con un componente alérgico. Otros factores que influyen en el desarrollo del asma infantil son los antecedentes de asma y tabaquismo en los padres, especialmente en la madre.

Los síntomas más comunes del asma son la sensación de falta de aire o disnea, la tos, la sensación de opresión en el pecho y la “autoescucha” de silbidos en el pecho llamados sibilancias. Cuando los síntomas empeoran se produce una crisis de asma, que puede durar varios días en función de la severidad del cuadro. Entre las reagudizaciones o crisis suele haber períodos asintomáticos, en los que los pacientes se encuentran bien o con síntomas leves.

En los adultos es más frecuente la asociación con sinusitis (inflamación de la mucosa que tapiza las cavidades que hay en los huesos alrededor de la nariz, llamadas senos), pólipos nasales, y sensibilidad a la aspirina o anti-inflamatorios relacionados con la aspirina. También es habitual la relación con ciertas exposiciones ocupacionales (en el lugar de trabajo) como el polvo de madera, resinas plásticas o polvos orgánicos.

Asma y coronavirus

Si los pacientes asmáticos,–sean niños o adultos– contraen una infección respiratoria, como la que provoca el coronavirus SARS-CoV-2, sus síntomas pueden agravarse, por lo que durante la pandemia que ha causado este virus es conveniente que mantengan controlada su enfermedad y consulten al especialista ante la menor sospecha de haber contraído el COVID-19. Además, deben seguir las recomendaciones que ha elaborado para ello el grupo de Trabajo de Inmunología Clínica de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP).

Los expertos de la SEICAP también han explicado que los niños con asma no deben interrumpir su tratamiento con corticoides inhalados, porque aunque existen algunas dudas sobre su seguridad en casos de COVID-19, la evidencia no es clara todavía y el riesgo de abandonar la terapia podría ser mayor, como un empeoramiento de los síntomas que incluso requiriese su ingreso hospitalario.

Desde esta sociedad indican que los fenotipos de asma de los niños son diferentea a los de los adultos, y que administrarles tratamientos con corticoesteroides inhalados no aumenta el riesgo de que contraigan infecciones pulmonares o sistémicas, y por lo tanto es improbable que su uso regular incremente sus probabilidades de contraer la infección por SARS-CoV-2, o su gravedad.

Creado: 30 de noviembre de 2010

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