Google+
YouTube

Dieta y nutrición

Megarexia
Escrito por Eva Salabert, periodista experta en salud
Este trastorno alimentario, la megarexia, es el lado opuesto a la anorexia: personas peligrosamente obesas que frente al espejo se ven delgadas y sanas. Las grasas, el 'fast food' o los postres son su pan de cada día.

Megarexia

¿Qué es la megarexia?

Si las personas que padecen anorexia se miran al espejo y se ven obesas, aunque se les marquen los huesos bajo la piel y sufran una delgadez límite, a los megaréxicos les ocurre exactamente lo contrario, no son capaces de percibir su exceso de peso, encuentran su físico agradable, y no sólo no se preocupan por la línea, sino que se atiborran de comida poco saludable, como dulces y grasas. Son obesos malnutridos, que cada vez comen más y peor.

La megarexia es un trastorno alimentario, menos conocido que la anorexia, la bulimia o la ortorexia, pero no por ello menos grave. Además, teniendo en cuenta que la obesidad es un fenómeno en aumento, que afecta ya a más de 500 millones de personas en todo el mundo, es posible que muchos individuos con sobrepeso sean megaréxicos no diagnosticados, que terminarán siendo obesos si no toman conciencia de su problema y rectifican su estilo de vida a tiempo.

El nutricionista español Jaime Brugos fue quien dio el nombre de megarexia a un desorden del comportamiento alimentario, que consiste en ser obeso sin querer verlo ni admitirlo. Se trata, en realidad, de una distorsión en la percepción de su propia imagen corporal y, por lo tanto, es un problema de origen psicológico que tiene como consecuencia el aumento de peso y la malnutrición en aquellos que lo padecen.

 
Actualizado: 21/01/2014

PUBLICIDAD

Entrevista

Dra. Rosa Calvo y Dra. Carmen Gómez

Expertas en trastornos alimentarios

“Detrás de los trastornos alimentarios hay una vulnerabilidad muy grande, y un perfil de mujer muy autoexigente consigo misma, y que siente que no da la talla”

 

5% se puede reducir el colesterol con una porción de legumbres al día

Esta disminución en el colesterol LDL (el malo) significaría, además, una reducción de un 5-6% del riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular.

Fuente: 'Centro de Nutrición Clínica y Modificación de Factores de Riesgo del Hospital St. Michael (Canadá)'

 

PUBLICIDAD