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Embarazo
Monitorización fetal
La monitorización fetal es una prueba que, generalmente, suele realizarse en las últimas semanas del embarazo y también durante el parto para controlar la actividad uterina y el bienestar fetal intrauterino.
Escrito por Carmen Moreno, Periodista especializada en Salud, Embarazo, Infancia y Tercera Edad
Revisado por María Ángeles Fernández, Presidenta de la Asociación Andaluza de Matronas

Qué es y cuál es la función de la monitorización

Conocer el estado de salud del feto durante el embarazo y el parto es algo prioritario para los profesionales y también para los padres. Una de las técnicas que permiten medir este bienestar intrauterino es la monitorización fetal. Conocer en qué consiste y en qué momento suele emplearse ayudará a la madre a someterse a esta prueba con cierta tranquilidad. Por eso queremos resolver algunas de las cuestiones más frecuentes que pueden plantearse los padres.

La monitorización fetal es una técnica indolora y no invasiva que suele realizarse en las últimas semanas del embarazo y durante el parto con objeto de controlar la actividad uterina y el bienestar intrauterino del bebé. Para ello se emplea un cardiotocógrafo o monitor, que es un aparato que registra en una pantalla el número, la intensidad y duración de las contracciones y la frecuencia cardiaca fetal (FCF), que no es otra cosa que el ritmo del latido del corazón del feto por minuto. De esta forma, se realiza un patrón en el que se compara si existen contracciones y el comportamiento que tiene el bebé ante esas contracciones.

Monitorización durante el embarazo

Antes del parto, y si todo va bien, la monitorización se suele emplear en las últimas semanas del embarazo para medir el bienestar fetal. Concretamente, en la sanidad pública se realiza a partir de la semana 40, que es la probable fecha de parto. Así se mide en qué estado se encuentra el útero de la madre y el bienestar fetal en este último tramo de la gestación.

También se suele utilizar la monitorización en casos de posibilidad de parto pretérmino, es decir, cuando una gestante a partir de la semana 25 de embarazo llega a Urgencias indicando que tiene contracciones. En estos casos los profesionales sanitarios someterán a la embarazada a monitores para observar si tiene o no contracciones de parto.

Otra situación relativamente frecuente en la que se suele monitorizar a la madre durante el embarazo es cuando nota un descenso brusco del movimiento fetal o su inexistencia. Especialmente durante las últimas semanas de la gestación es normal que los movimientos del bebé se reduzcan, porque ya tiene menos espacio en el útero, pero es importante que la mujer observe que sigue existiendo movimiento fetal (al menos dos veces al día). Para que el bebé se mueva es aconsejable que la mamá se coloque tumbada del lado izquierdo. Otra opción es tomar algún alimento que estimule al feto, como por ejemplo chocolate. Si aún así el bebé no se mueve, es aconsejable acudir al hospital para que comprueben si hay algún problema y, en estos casos, también se emplea la monitorización.

En todos estos casos suele realizarse la monitorización externa. Los expertos aseguran que con un registro de 20 o 30 minutos es suficiente para comprobar la reactividad y aceleraciones en la frecuencia cardiaca del feto.

Monitorización durante el parto

A pesar de que ya hace más de 40 años de la aparición del cardiotocógrafo o monitor, su empleo de forma generalizada en todos los partos es relativamente reciente.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), no existe evidencia científica de que mejore los resultados del parto, pero sin duda resulta de gran ayuda para los profesionales, pues les orienta sobre cómo se está desarrollando el proceso.

Durante el parto, la monitorización se puede poner en cualquier momento. En general, su uso va a depender de cada hospital. En algunos centros el protocolo incluye colocar el monitor desde el inicio del parto hasta el final; sin embargo, la evidencia científica aconseja realizar registros ventana, es decir, poner el monitor sólo periódicamente, siempre que el patrón sea correcto y el parto evolucione como debe.

La OMS aconseja escuchar al bebé antes, durante y después de una contracción, pero para esto se necesitaría una matrona por mujer de parto, y debido a las pocas matronas que hay en los centros esto no es posible.

Actualizado: 21 de Diciembre de 2016

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Escrito por:

Carmen Moreno

Periodista especializada en Salud, Embarazo, Infancia y Tercera Edad
Carmen Moreno

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