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Citomegalovirus
El citomegalovirus es un virus del grupo herpes que puede provocar graves problemas de salud a las personas con un sistema inmune débil y a los bebés de mujeres que se infecten durante el embarazo. Aprende a evitar el contagio.
Escrito por Dra. Sari Arponen, Doctora en Medicina, especialista en Medicina Interna y experta en microbiota

Qué es la infección por citomegalovirus

Actualizado: 23 de octubre de 2019

El citomegalovirus (CMV) es un virus del grupo herpes que afecta a los humanos. La mayor parte de la población mundial se infecta por este virus durante la infancia, y en la edad adulta por cada año de edad se infecta un 1% adicional. En las personas que no tienen problemas en su sistema inmunitario la infección puede pasar desapercibida, o bien causar un leve síndrome mononucleósico, y en estos casos no hay que hacer un tratamiento específico y se resuelven solos.

Después de esta primoinfección o infección primaria, al igual que sucede con otros herpesvirus, el CMV se queda latente para toda la vida en un tipo de células del sistema inmunitario llamadas monocitos, y posiblemente también en otros órganos. En estos casos, las infecciones recurrentes se pueden producir por una reactivación de la cepa del virus latente en las células cuando bajan las defensas de forma importante o por una nueva infección por una cepa distinta.

El mayor problema del citomegalovirus en la edad adulta es que produce cuadros clínicos graves en las personas con inmunodeficiencia (sistema inmune débil) como los trasplantados o los que tienen infección por VIH sin tratamiento antirretroviral.

Citomegalovirus en niños y embarazadas

Para las embarazadas y sus hijos el peligro del CMV está en la infección congénita, porque implica la posibilidad de que el niño tenga graves secuelas que le condicionan para toda su vida.

La primoinfección por CMV durante el embarazo se estima que afecta al 1-7% de las embarazadas previamente negativas según la zona, aunque en algunos lugares en países en vías de desarrollo este porcentaje es más alto. En los casos de primoinfección durante el embarazo, el 40% de los fetos se infecta y, de estos, un 10% manifiesta síntomas al nacer. La mitad de ellos y el 13% de los que nacen sin síntomas iniciales tienen secuelas permanentes, como la sordera.

Por desgracia no existen vacunas para el CMV, ni una forma eficaz al 100% para evitar la infección. La correcta higiene de manos es la medida más importante para evitar la infección. No se recomienda realizar cribado de las embarazadas en el momento actual, pero sí se debe estudiar la inmunidad para el CMV de las personas con infección por VIH o aquellas que vayan a recibir un trasplante.

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