Líquido amniótico: funciones y posibles alteraciones

El líquido amniótico desempeña funciones vitales para el futuro bebé como la protección contra golpes externos, o el desarrollo de los pulmones. Conoce por qué aumenta o disminuye su volumen y cómo afecta a la salud del feto.
Líquido amniótico

Actualizado: 27 de mayo de 2020

Durante el embarazo pueden surgir muchas dudas a la futura madre, sobre la alimentación, los hábitos a evitar, el tipo de ejercicio físico aconsejado, sus riesgos laborales, las mejores posturas para dormir según avanza la gestación o el equilibrio de las emociones, entre otras. Pero también, otras muchas a nivel físico o interno. Lo habitual es que el embarazo siga su transcurso con normalidad, y se realizan diversas pruebas durante el mismo para comprobar su evolución. Una de esas pruebas es la ecografía que, entre otras cosas, puede alertar de alteraciones en el líquido amniótico, una sustancia clave para la salud y el correcto desarrollo del feto. Te explicamos qué es exactamente el líquido amniótico, y qué puede significar un aumento o una disminución de dicho líquido durante la gestación.

Qué es el líquido amniótico y qué funciones cumple

El líquido amniótico, que es de color claro, transparente o sutilmente amarillento, rodea al feto dentro del útero, proporciona el medio adecuado para el desarrollo del futuro bebé desde la fecundación hasta que tiene lugar el parto, y desempeña una función compleja durante todo el proceso de la gestación, “de la cual se siguen desconociendo muchos aspectos”, según explica Sara Martín-Caro, matrona de Ancara Perinatal.

El líquido amniótico protege al feto contra traumatismos externos e infecciones, permite su movilidad y regula su temperatura, favorece el desarrollo de sus pulmones…

Esta experta nos indica las funciones que cumple durante el embarazo el líquido amniótico:

  • Protege a la criatura contra posibles traumatismos externos, amortiguando posibles impactos que pueda recibir la madre
  • Permite la movilidad del feto previniendo posibles malas posiciones y favorece su desarrollo muscular.
  • Tiene un papel importante en el desarrollo de los pulmones.
  • Además de aportar el líquido, espacio y los factores de crecimiento para permitir el desarrollo normal de diferentes sistemas, como el aparato digestivo y renal.
  • Permite el intercambio de sustancias bioquímicas, controla y regula el pH.
  • Además también regula la temperatura de la criatura, al conservar una temperatura estable.
  • Ofrece protección antibacteriana ante posibles infecciones.
Qué es el líquido amniótico

Alteraciones en la cantidad de líquido amniótico: causas y consecuencias

Desde la fecundación hasta el momento del nacimiento, el bebé permanece en el útero de la madre dentro del saco amniótico, una especie de bolsa formada por dos membranas llamadas amnios y corion. En el interior de este saco, el feto está rodeado de líquido amniótico.

Sobre la cantidad de líquido amniótico que es considerada como “normal” durante la gestación, la experta considera que debemos tener en cuenta que “el volumen del líquido amniótico varía de forma fisiológica durante la gestación, pasando de ser de alrededor de unos 30 ml en la semana 10, llegando a su pico máximo de 1.000 ml en torno a la semana 36, y volviendo a descender hasta 600 ml en torno a la semana 40 de gestación”.

Sobre si es perjudicial para el bebé que haya una alteración del volumen del mismo, Sara Martín-Caro señala que las anomalías del volumen de líquido amniótico, tanto por exceso como por defecto, “constituyen un potencial signo de alarma que debe ser observado”.

Bajo nivel de líquido amniótico (oligohidramnios)

Por un lado, según la matrona, “la disminución de líquido amniótico por debajo de los valores normales correspondientes a la edad gestacional se denomina oligoamnios y tiene una incidencia del 0,5 al 10% de los embarazos”.

Entre las posibles causas de esta disminución señala el crecimiento intrauterino retardado de la criatura, la gestación cronológicamente prolongada, determinadas infecciones, disfunciones placentarias, una posible obstrucción del tracto renal fetal, o la rotura de membranas, entre otras.

Mujer embarazada

Esta deficiencia puede conllevar problemas en el bebé como malformaciones en los miembros o el rostro, pulmones poco maduros, embarazos demasiado largos, necesidad de cesárea…

Exceso de líquido amniótico (polihidramnios)

Por otra parte, también podemos encontrar una variación en la cantidad de líquido amniótico por encima de los valores normales, lo que se denomina polihidramnios. “El 50-60% de los polihidramnios son idiopáticos, es decir, se desconoce el origen”.

Otras posibles causas de un nivel alto de líquido amniótico son de origen fetal, es decir, cuando el feto no traga el líquido amniótico y lo absorbe en cantidades normales, y que están “asociadas a una anomalía principalmente gastrointestinal, como pueden ser la atresia duodenal (cuando el intestino delgado no se desarrolla correctamente), el onfalocele o la gastrosquisis (malformaciones congénitas en las que el intestino u otros órganos abdominales del bebé se encuentran fuera del cuerpo a causa de un orificio en la zona del ombligo)”, explica Sara Martín-Caro.

También puede ocurrir en embarazos múltiples, a consecuencia de algunos problemas pulmonares o del sistema nervioso del futuro bebé, o de una diabetes materna mal controlada, entre otros motivos.

Este problema puede conllevar desde un parto prematuro a desprendimiento de placenta, sangrado vaginal posparto, rotura prematura de las membranas…

Cómo se mide la cantidad de líquido amniótico

¿Cómo sabemos si el saco amniótico contiene el volumen de líquido amniótico adecuado? Responde la experta que la cantidad de líquido amniótico se valora mediante ecografía en las consultas de control y seguimiento de la gestación. “Hay dos formas de medir el líquido amniótico: una es midiendo el diámetro vertical de la laguna máxima libre (MCV), o calculando el índice de líquido amniótico (ILA)”, apunta Sara Martín-Caro.

Ecografía a una mujer embarazada para controlar el líquido amniótico

El MCV consiste en medir la mayor parte de líquido amniótico presente en el cuadrante que se encuentre libre de áreas fetales y cordón umbilical. En el caso de calcular el ILA la medición se hace de la misma forma que en el caso anterior, pero dividiendo el cuadrante en cuatro partes y sumando a continuación las cuatro medidas obtenidas.

Martín-Caro añade que las alteraciones en el líquido amniótico “aparecen de forma lenta y progresiva, por lo que desde un primer comienzo se realizará un seguimiento de la evolución de la gestación más frecuente al habitual”. Dependiendo de las causas de la alteración y su evolución podrían recomendar la realización de inducción de parto estando justificada en este caso, y según la matrona, su indicación.

Creado: 21 de abril de 2020

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