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Mente y emociones
Tricotilomanía
Cuando de tocarse el pelo y jugar con él, se pasa a darse pequeños tirones hasta arrancarlo, y esta conducta se convierte en un hábito que no podemos dejar de hacer, podría tratarse de un caso de tricotilomanía.
Escrito por Dr. Juan Moisés de la Serna, Doctor en Psicología

Tratamiento de la tricotilomanía

Al ser un problema eminentemente psicológico, el tratamiento de la tricotilomanía también se basa en este aspecto, aunque se puede acompañar de farmacología, sobre todo en los primeros momentos, para ayudar al paciente a controlar los impulsos. A pesar de los avances conseguidos, aún no existe un tratamiento único para esta enfermedad que sea eficaz por sí mismo, sino que su abordaje requiere una combinación de intervenciones que permitan garantizar un mejor pronóstico. Las terapias más importantes que se emplean son:

  • Terapia cognitivo-conductual, donde se entrena al paciente para que identifique los momentos en los que se produce la acción de arrancar, y establecer comportamientos contradictorios que impidan la ejecución de la manía; por ejemplo, si suele arrancarse los pelos cuando está viendo el fútbol, entrenarle para que no suelte la bandera de su equipo durante todo el partido, de forma que mantenga las manos ocupadas.
  • Hipnosis clínica, tal y como se aplica para superar otros comportamientos compulsivos, como fumar. La hipnosis proporciona una serie de instrucciones que la persona asume de manera no consciente, de manera que cuando se den unas circunstancias específicas ésta recordará dichas instrucciones y las llevará a cabo, tanto si consisten en dejar quietas las manos, o en ocuparlas con otras actividades. Esta técnica ha sido usada con éxito para tratar la tricotilomanía, y el número de sesiones depende del propio paciente y de la evolución de la enfermedad.
  • Psicoterapia, en donde se exploran las bases que sustentan este comportamiento anómalo, tratando de formar a la persona en aquellas habilidades sociales o de autoconocimiento que le permitan superar la enfermedad, ya que algunas teorías apuntan que su origen está en un déficit de habilidades para enfrentarse al mundo y a las exigencias que éste le demanda, por lo que si se entrena desaparecerá la tricotilomanía. La terapia será diferente según se trate de una falta de control de los impulsos, o de elevados niveles de ansiedad mal manejados, o la desidia o falta de motivación que se produce en actividades monótonas o cuando la persona está cansada. En cada caso se entrena a la persona para compensar aquello que tiene por exceso o por defecto.
  • Farmacoterapia, aunque no existe un consenso sobre el tratamiento especifico, debido al trastorno psíquico con el que normalmente aparece se suelen emplear medicamentos para reducir los niveles tensionales asociados a la acción de arrancarse los pelos, así como para incrementar el control de la conducta.

La intervención terapéutica sobre la tricotilomanía depende del tratamiento que ha de seguir la persona con respecto al trastorno principal al que suele ir asociada esta enfermedad, ya sea el trastorno por depresión mayor, el trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno límite de personalidad, o la esquizofrenia, lo que retrasa el tratamiento de la tricotilomanía y su recuperación.

Actualizado: 26 de Octubre de 2016

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