PUBLICIDAD

Tricotilomanía
Cuando de tocarse el pelo y jugar con él, se pasa a darse pequeños tirones hasta arrancarlo, y esta conducta se convierte en un hábito que no podemos dejar de hacer, podría tratarse de un caso de tricotilomanía.

Síntomas y manifestaciones de la tricotilomanía

Actualizado: 26 de junio de 2018

El síntoma principal de la tricotilomanía es precisamente el hecho de arrancarse los pelos, normalmente de uno en uno, dejando en ocasiones zonas despobladas más o menos visibles, incluso zonas enteras del cuero cabelludo, sin que esta situación provoque ningún sufrimiento a la persona que lo padece.

Algunas situaciones son más propicias para que las personas que padecen tricotilomanía den rienda suelta a este impulso incontrolable, como:

  • tricotilomania

    Cuando la persona se siente especialmente incómoda y en tensión, por ejemplo debido a sus estudios o al trabajo, especialmente si tiene que rendir cuentas ante otro que le evalúa, o si tiene que hacer frente a situaciones que le producen gran ansiedad.

  • tricotilomania

    En los momentos de relajación, o incluso aburrimiento, en los que el paciente se encuentra en un estado de calma, en su casa o en un lugar tranquilo, por ejemplo viendo un programa en la televisión, o realizando cualquier otra actividad que no le suponga ningún esfuerzo y le resulte placentera.

La tricotilomanía, además, va acompañada de sensaciones y sentimientos que son los que originan y mantienen la enfermedad, y son los responsables de la dificultad del éxito del tratamiento terapéutico indicado al efecto, entre los que destacan:

  • Falta de control de los impulsos, que hace que la persona que lo sufre no pueda dejar de hacer lo que está haciendo, a pesar de que los demás se lo pidan, y de que él mismo pueda darse cuenta de ello.
  • Ausencia de dolor al arrancar el cabello del cuerpo o la cabeza, a diferencia de lo que sucede normalmente, ya que el dolor le avisaría de que lo que hace es inadecuado.
  • Falta de arrepentimiento una vez arrancado el pelo de raíz. A diferencia de lo que cabría esperar, en este caso la persona ve su conducta como algo normal, y no tiene sentimiento de culpa.
  • Falta de crítica sobre los efectos negativos de su manía, tendiendo a minusvalorar las zonas despobladas. Si alguien le pregunta o comenta algo al respecto, no se da por aludido, ni presta atención a sus palabras.

La persona que padece tricotilomanía no es capaz de percibir que tiene un problema, a pesar de las evidentes muestras de falta de pelo en algunas zonas del cuerpo. Esto va a retrasar el diagnóstico y va a dificultar el tratamiento, ya que si el afectado no reconoce que tiene un problema, tampoco pondrá de su parte para superar su manía.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD