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Mente y emociones
Tricotilomanía
Cuando de tocarse el pelo y jugar con él, se pasa a darse pequeños tirones hasta arrancarlo, y esta conducta se convierte en un hábito que no podemos dejar de hacer, podría tratarse de un caso de tricotilomanía.
Escrito por Dr. Juan Moisés de la Serna, Doctor en Psicología

Qué es la tricotilomanía

La tricotilomanía es una manía que consiste en arrancarse el pelo, independientemente de la parte del cuerpo donde se encuentre, repitiendo esta acción –que va siempre acompañada de un sentimiento agradable, e incluso alivio– compulsivamente, sin poder evitarlo, de forma que pronto el afectado presenta zonas de cuero cabelludo despobladas, e incluso cejas de las que han sido arrancados todos y cada uno de sus pelos.

En la tricotilomanía existen diferencias en función del género; así en los hombres es más frecuente arrancarse pelos de cualquier parte del cuerpo, mientras que las mujeres se centran casi exclusivamente en la cabeza. Esta manía puede iniciarse a cualquier edad, desde la niñez a la vida adulta, y hay mayores posibilidades de recuperarse cuando aparece a edades más tempranas.

Cuando se presenta durante la infancia, el paciente puede arrancarse sus propios pelos, los de un hermano o amigo, o los de una muñeca. Siempre se ha de distinguir entre un problema que pueda tener el menor y un comportamiento de imitación de algún familiar o amigo al que haya visto hacerlo, en el segundo caso es mucho más sencillo corregir su conducta.

A pesar de que hasta hace unos años se consideraba una enfermedad crónica, que acompañaba a la persona durante toda su vida –viendo cómo poco a poco se quedaba sin pelos en el cuerpo, porque los tratamientos disponibles tenían unos efectos muy limitados–, actualmente, y gracias a los avances tanto farmacológicos como psicoterapéuticos, el éxito del tratamiento para la tricotilomanía ha aumentado considerablemente, aunque lo más difícil es que el afectado solicite ayuda y siga el tratamiento indicado.

Esta manía no sólo se circunscribe al pelo del paciente, sino que éste puede mostrar la misma forma de actuar con otras personas, y arrancarles sus pelos, o hacerlo con objetos o prendas que, por ejemplo, tengan hilos en forma de pelos, consiguiendo los mismos efectos psicológicos, tanto con respecto a la tensión previa a su acción, como en la satisfacción posterior, tal y como si se lo hiciese a sí mismo.

Actualizado: 24 de Noviembre de 2015

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