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Dieta y nutrición
Alimentación en la desnutrición
La desnutrición no un problema del pasado o que afecte solo a algunos países en vías de desarrollo. En nuestras sociedades muchas personas la sufren, solo hay que saber identificarla para poder prevenirla y tratarla.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Qué se considera desnutrición

La desnutrición es una enfermedad en la que los parámetros antropométricos (peso, talla, contenido de músculo, grasa y hueso a nivel corporal) y bioquímicos están por debajo de lo considerado adecuado para las características de una persona. La desnutrición, al igual que el sobrepeso o la obesidad, en el caso contrario, se produce cuando no hay equilibrio entre la energía que tomamos a través de los alimentos y la energía que gastamos en las distintas actividades de la vida, tanto cotidianas como deportivas.

Uno de cada cinco niños menores de cinco años sufre desnutrición

Se pueden ocasionar situaciones de desnutrición cuando las necesidades energéticas de una persona aumenten respecto a las habituales y, este exceso, no es cubierto con la dieta. Por ejemplo, en casos de crecimiento y desarrollo, como en la primera infancia donde las necesidades energéticas son muy elevadas o en la adolescencia donde el rápido e importante desarrollo corporal hace que se gasten muchas más kilocalorías. También en situaciones de embarazo y lactancia aumenta la necesidad energética y hay que cubrirla adecuadamente.

En el extremo opuesto de la balanza se encuentran situaciones donde se reduce la ingesta de kilocalorías, bien de forma voluntaria o involuntaria, por ejemplo, casos de dietas prolongadas, muy bajas en energía y sin supervisión dietética o patologías que provocan un descenso del apetito. También son proclives a padecer desnutrición personas con un intestino donde los nutrientes no se aprovechan, como en la enfermedad celíaca sin diagnosticar o tratar.

Desnutrición, un problema también en las sociedades modernas

El mundo actual está lleno de contradicciones, y la incidencia de desnutrición es un claro ejemplo de ello. Mientras en muchos países se malgasta y se tira comida a toneladas, en muchos rincones del planeta la escasez de alimentos, debido a falta de agua, desastres naturales, grandes migraciones, ausencia de distribución equitativa, etcétera, hace que la alimentación de muchas personas sea deficitaria y no llegue a cubrir las recomendaciones mínimas.

En determinados países americanos la prevalencia de desnutrición alcanza datos de hasta el 52% de población general en claro riesgo de desnutrición. Este dato en concreto es de Haití. En otros países del continente las cifras se mueven entre el 25 y el 8%. En África los valores rondan entre el 5-35%.

Pero actualmente, en los países desarrollados, donde hay un exceso de oferta alimentaria y la obesidad es considerada la pandemia de este siglo, también es correcto hablar de altas cifras de desnutrición entre la población. En estas zonas, el medio hospitalario, geriátrico y las zonas más humildes que sufren con mayor agudeza la crisis económica de los últimos años, son los estamentos más proclives a padecerla.

Los niños son, junto con los ancianos, el grupo que más desnutrición crónica padece. Los datos a nivel mundial hablan de que uno de cada cinco niños menores de cinco años sufre desnutrición. Y la desnutrición global nos hace reflexionar con datos que han descendido respecto a décadas anteriores, pero que aún son superiores al 10%.

Actualizado: 10 de Marzo de 2017

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'Fuente: 'Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN)''