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Tercera edad
Cuidar al cuidador
El cuidador de una persona en situación de dependencia asume responsabilidades que alteran su vida y es frecuente que olvide sus propias necesidades, pero cuidar a otro no debe suponer dejar de cuidar de uno mismo.
Escrito por Inma D. Alonso, Periodista experta en salud y bienestar

Responsabilidades del cuidador

Una cuidadora abraza a una anciana en situación de dependencia

Los cuidadores de personas en situación de dependencia suelen dedicarse a esta tarea en exclusiva.

Cuidar a una persona mayor en situación de dependencia a causa de una discapacidad física, sensorial o psíquica, supone un gran esfuerzo físico y emocional. Al hablar de cuidadores hay que distinguir entre profesionales y no profesionales. Los primeros son personas con una especialización académica y que ejercen esta función como un trabajo remunerado y dentro de un horario a través de instituciones públicas o privadas. Los no profesionales son generalmente familiares, amigos, o voluntarios, que dedican su tiempo a atender y cuidar a personas de una manera informal y sin recibir compensación económica alguna.

En este segundo caso es poco habitual que cuenten con formación específica para desempeñar esta tarea, por lo que es más frecuente que los problemas físicos y psicológicos derivados del ejercicio de los cuidados les afecten más a ellos que a los cuidadores profesionales.

La carga de responsabilidad del cuidador dependerá, obviamente, del grado de dependencia de la persona a la que atienda. Sin embargo, por lo general su día a día implica una dedicación casi en exclusiva, ya que lo habitual es que tenga que ocuparse, entre otras labores, de:

  • Higiene personal (aseo, pañales, etcétera) del adulto mayor dependiente.
  • Alimentación (preparación de las comidas, y darle de comer si es necesario).
  • Traslados dentro y fuera del domicilio.
  • Medicación, cuestiones de enfermería básica y visitas médicas.
  • Administración de bienes y dinero, y realización de tareas diarias como la limpieza del hogar, la compra…
  • Gestionar los problemas psicológicos del paciente y sus cambios de estado anímico.
  • Hacerle compañía y compartir actividades de ocio con la persona dependiente (charlar, ver la televisión, jugar a las cartas…).

Esta situación implica que la persona cuidadora deje a un lado sus necesidades personales para atender y dar prioridad a las del paciente; una situación que, con el paso del tiempo, desencadena en el cuidador una serie de problemas tanto en el plano físico, como en el psicológico y social.

Actualizado: 7 de Marzo de 2016

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