Mayores rurales
Envejecer rodeados de naturaleza, lejos del ruido, la contaminación, el estrés… puede parecer el paraíso. Pero los mayores que viven en un entorno rural también afrontan adversidades que pueden lastrar su salud.

Pros y contras para la salud de vivir en un entorno rural

La salud del mayor en el entorno rural
La tranquilidad favorece la salud, pero no es lo único necesario para ser más longevos y disfrutar de mejor calidad de vida.

Actualizado: 29 de noviembre de 2022

Son muy pocas las personas que han pasado su vida en un entorno rural y deciden por iniciativa propia migrar al núcleo urbano al llegar a la vejez; es más, suele darse el caso contrario, la jubilación se plantea como la excusa perfecta para dejar atrás la ciudad y volver al pueblo natal o a un entorno más rural en busca del lugar perfecto para vivir con mayor tranquilidad. Es posible que ésta sea la razón por la que la población de los pueblos presente una media de edad más alta que la de las ciudades, entonces ¿es el mejor entorno para envejecer?

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Una de las razones de que al llegar a una edad nos decantemos por asentar nuestro hogar en un pueblo es alejarnos del estrés y la contaminación urbana, algo que agradece nuestra salud. Un estudio llevado a cabo por la Sociedad Española de Medicina General, en 25 localidades españolas de 11 comunidades autónomas, con una población de casi 40.000 habitantes, pone de manifiesto que las prisas y el bullicio urbano nos afecta psicológicamente, ya que en las ciudades los trastornos relacionados con el estrés, como son la ansiedad y la depresión, se dan en un mayor número de personas que en los pueblos. Por otro lado, el estudio también compara los casos de cáncer, siendo más numerosos en los núcleos urbanos. Aunque depende de la zona que afecte, lo cierto es que el de mama y pulmón, dos en los que más influye los factores ambientales, como son las exposición a sustancias contaminantes y el estrés, se diagnostican en más del doble de casos en la ciudad que en un pueblo.

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Los problemas de salud más comunes de los pueblos

La tranquilidad es sinónimo de salud, pero no es lo único que necesitamos para alargar nuestros años de vida con calidad. De la misma manera que vivir en un entorno rural conlleva ciertos beneficios para nuestro organismo, también va de la mano de algún riesgo. Un caso claro es que ante una urgencia no es fácil acceder rápidamente a un servicio médico. Esta es una de las razones por las que la población rural tiene más posibilidades de morir por una crisis cardiovascular o cerebrovascular que la urbana.

Médico en un entorno rural

A la tardía llegada de una ambulancia hay que sumarle que no suele haber un centro de Urgencias ni un hospital dentro de un pueblo, y que un alto porcentaje de los adultos mayores rurales viven solos o con su pareja, quien por lo general no tiene la capacidad para poder trasladarle en el breve periodo de tiempo en el que se debe tratar un accidente de este tipo.

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A esto hay que sumarle que, aunque cada vez son mejores las infraestructuras urbanísticas que se implantan en los pueblos, las casas presentan peores condiciones de habitabilidad que las de las ciudades, lo que acarrea que sus habitantes estén más expuestos a las condiciones meteorológicas extremas (bajas o altas temperaturas, humedades, etcétera), a peores desagües y alcantarillado.

Además, aunque el ambiente de las ciudades está más contaminado, en el campo hay más focos de infección, se vive en contacto con animales, hay quien consume agua de pozos y no se establecen controles sanitarios alimenticios tan rigurosos como en los mercados urbanos. Esta realidad conlleva que las enfermedades infecciosas sean uno de los problemas de salud más notables de las áreas rurales, especialmente la gastroenteritis, la tuberculosis y las infecciones respiratorias, que pueden llegar a ser mortales en personas de edad avanzada.

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Relación con el médico y adherencia al tratamiento en el entorno rural

Si se realiza una comparativa sobre las ventajas y desventajas de vivir en un pueblo con respecto a una ciudad en lo que se refiere a aspectos sanitarios, la balanza se vuelve a quedar más o menos equilibrada en lo relativo al acceso y adherencia a los tratamientos médicos.

Es cierto que en el área urbana resulta más sencillo acceder a cualquier tipo de medicamento, de la misma forma que las personas que deben acudir a un hospital para que le administren su tratamiento lo tienen más fácil. En este sentido quienes padecen una enfermedad crónica o necesitan un tratamiento muy específico, como el oncológico, biológico o de diálisis, disponen de más opciones y facilidades para controlar y tratar adecuadamente su patología.

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Sin embargo, la balanza se inclina hacia la zona rural cuando se habla de adherencia al tratamiento en personas de la tercera edad, algo que se debe, entre otras razones, a que la relación médico-paciente suele ser más estrecha en los pueblos. Por regla general, el profesional sanitario rural dispone de más tiempo en consulta, transmite más cercanía para que el paciente le cuente con tranquilidad y detalle lo que le pasa, e incluso es habitual que acuda al domicilio del afectado si es necesario. Esto se traduce en un mejor y más exhaustivo control de la patología y confianza hacia el facultativo por parte de la población y, por tanto, un adecuado seguimiento del tratamiento farmacológico. Algo que también se refuerza desde las oficinas de farmacias rurales que, normalmente, conocen el estado de salud y la terapia que debe seguir cada uno de los ciudadanos del pueblo.

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Esta afirmación se ha visto reflejada en diferentes estudios, como el titulado ‘Comparación de factores vinculados a la adherencia al tratamiento en diabetes mellitus tipo II entre una muestra urbana y otra rural de Costa Rica’, realizado por los investigadores Diego Quirós y Alfonso Villalobos de la Universidad Católica de Costa Rica. Entre las conclusiones de este trabajo se observó que en la zona rural había porcentajes más elevados en lo que se refiere a factores que influyen positivamente en la adherencia al tratamiento como es el control médico, la organización-apoyo comunal y los hábitos de vida saludables.

Médico a domicilio

Servicios médicos de ayuda a domicilio en entornos rurales

Con el fin de atender de la mejor manera posible a las personas mayores que viven en las zonas rurales, existen los servicios de ayuda a domicilio en los que además de que un médico de atención primaria acuda a la casa del paciente, también:

  • Los ancianos reciben el tratamiento en su domicilio.
  • Disponen de profesionales auxiliares que realizan tareas de atención personal, de seguimiento sanitario, y de higiene.
  • Se les hace un seguimiento de la patología.
  • Las personas mayores que no pueden acudir a un centro médico pueden ser atendidos a través de la teleasistencia.
  • Pueden acceder a otros servicios sanitarios, como fisioterapia, podología o psicología, en su casa.

Creado: 5 de enero de 2016

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