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Cómo cuidar a un familiar con demencia
Las personas que cuidan a un familiar con demencia suelen sufrir problemas físicos y psicológicos por la sobrecarga emocional y de trabajo. Ofrecemos consejos que pueden ayudar al cuidador a afrontar mejor esta situación.
Escrito por Marina García, Periodista, experta en salud y tercera edad

Efectos que sufre el cuidador de una persona con demencia

Persona con demencia siendo cuidada por un familiar

El cuidador debe intentar afrontar el cuidado de su familiar como una ayuda positiva.

Cuando una persona comienza a manifestar síntomas de algún tipo de demencia (alzhéimer, párkinson, enfermedad de Pick, por cuerpos de Lewy, demencia vascular…) no solo cambia su vida, sino la de todas las personas de su entorno, especialmente la de aquellos que conviven con ella. En las primeras fases de la enfermedad, el afectado puede seguir teniendo autonomía adaptando ciertas acciones a sus capacidades, pero según avance la demencia cada vez necesitará más la ayuda de un cuidador, que por lo general suele ser la pareja, padres o hijos del afectado.

El cuidador, además de las funciones diarias que debe realizar para ayudarle, vive con la presión emocional que supone ver cómo el cerebro de su ser querido se apaga progresivamente, y con ello los recuerdos y los lazos emocionales que les unían.

La carga física y psicológica que soportan es tan grande que corren el riesgo de desarrollar trastornos mentales o enfermedades. Estos son los principales efectos que sufre el cuidador de una persona con demencia:

  • Efectos en su comportamiento: el cansancio y el estrés pueden conducir a estados emocionales negativos relacionados con la ansiedad, la irritación, las manías, el sentimiento de culpa, etcétera.
  • Efectos psicosomáticos: la tensión con la que se vive se manifiesta en el organismo del cuidador, derivando en problemas de insomnio, de anorexia nerviosa o de alopecia, entre otros.
  • Problemas clínicos: la vulnerabilidad de la salud de quienes cuidan de una persona con demencia aumenta el riesgo de desarrollar patologías que de otro modo no habrían padecido, como pueden ser enfermedades cardiovasculares, infecciones, diabetes o depresión.
  • Problemas de conducta: cuando la situación sobrepasa al cuidador puede acumular una tensión que, a su vez, provoca conductas negativas que originan aislamiento, pérdida de amistades, e incluso la ruptura de la relación de pareja.

Aunque no resulta sencillo evitar que surja alguno de estos problemas, el cuidador debe intentar afrontar el cuidado de su familiar como una ayuda positiva que le permite estar más cerca de él, y con la que le está aumentando su calidad de vida, y no como un trabajo que debe realizar a la perfección y como una obligación.

Actualizado: 20 de Agosto de 2018

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