18 de mayo de 2012
Llevar al niño a la guardería se convierte en una necesidad cuando ambos progenitores trabajan y ningún otro familiar puede hacerse cargo del cuidado del bebé, pero es también una oportunidad para que el niño se relacione con otras personas fuera del entorno familiar y aprenda a convivir con otros niños, sobre todo si no tiene hermanos.
Para los padres resulta muy difícil separarse del bebé y dejarlo en manos de “extraños”. Lo mejor, antes de tomar una decisión, es pedir referencias, y siempre visitar los centros seleccionados, preguntando todo aquello que les ofrezca dudas. Los padres se sentirán más seguros si el centro elegido cubre sus expectativas, y también transmitirán esta tranquilidad al niño, por lo que la separación será menos traumática.
Siempre que sea posible, lo mejor es que el niño comience la guardería antes de cumplir los ocho meses, porque a esta edad le resulta más fácil adaptarse al cambio; o a partir del año y medio, cuando ya ha adquirido la suficiente autonomía para desenvolverse en un nuevo medio.
Los primeros días es conveniente que el niño pase poco tiempo en la guardería, para que se acostumbre paulatinamente al local, a la compañía de otros niños, y a los adultos que se encargarán de su cuidado.
“ Cuando nos vamos quedando sin voz aconsejamos no carraspear o al menos no hacerlo con demasiada fuerza”
70% de los bebés sufre alguna infección respiratoria durante su primer año de vida
Entre las afecciones más habituales destaca la bronquiolitis, que en el 75% de los casos se debe a una infección viral. Una de las mejores formas de prevenirla es la lactancia materna prolongada.
Fuente: SEPEAP
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