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Herpangina, una infección muy contagiosa
La herpangina es una infección vírica muy contagiosa en la infancia, que puede ser muy molesta para los niños porque provoca fiebre y llagas en la boca y las amígdalas. Aprende a identificar sus síntomas y cómo se trata.
Escrito por Dra. María Teresa Romero Rubio, Pediatra

Qué es la herpangina: causas y síntomas

Actualizado: 14 de noviembre de 2019

La herpangina es una de las infecciones más comunes de la infancia, especialmente entre los niños de dos a ocho años. Se trata de un tipo de faringoamigdalitis vírica producida por el virus Coxsackie A, que se caracteriza por fiebre elevada y la aparición de unas vesículas en la cavidad oral (paladar duro y blando, amígdalas, y a veces también en la lengua y cara interna de las mejillas). Estas vesículas posteriormente se ulceran dando lugar a unas llagas (también llamadas aftas), que son muy dolorosas y pueden causar dificultades para que el niño trague con normalidad, tanto líquidos como sólidos, y dolor de garganta.

Cómo se contagia la herpangina en los niños

El virus Coxsackie A es un virus muy habitual entre los niños, que circula sobre todo durante los meses de otoño y primavera, y se contagia muy fácilmente a través de la saliva y las secreciones respiratorias, por lo que es muy contagioso entre los niños de corta edad que se llevan continuamente las cosas a la boca, y es frecuente que se produzcan varios casos en una misma clase de la guardería o del colegio.

El virus responsable de esta enfermedad infecciosa es de la misma familia que el que provoca la enfermedad manos pies y boca, una patología muy habitual durante la primavera en las escuelas infantiles. A diferencia de la anterior, en la herpangina las úlceras y aftas están limitadas a la cavidad oral y no afectan al resto del cuerpo.

Síntomas de la herpangina

El periodo de incubación de la enfermedad dura unos 5-7 días, en los que el niño puede tener síntomas de herpangina similares a un catarro: tos seca, algo de mucosidad y décimas de fiebre, y la fase aguda de la enfermedad se caracteriza por:

  • Fiebre: normalmente no suele dar fiebre muy alta, menos de 39ºC, y que baja bien con antitérmicos.
  • Vesículas, úlceras y aftas en la boca: lo que los padres pueden ver en las fases iniciales de la enfermedad es la aparición de unos puntitos rojos en la parte alta del paladar y cerca de la úvula (campanilla). Al cabo de uno o dos días, estos puntitos se transforman en vesículas de color blanquecino. Al romperse, las vesículas dejan una úlcera que es muy dolorosa, por lo que los niños pueden negarse a comer o beber, ya que les resulta muy doloroso tragar.
  • Adenopatías o ganglios alrededor del cuello, normalmente de menos de 1.5 cm de diámetro.
  • Además de lo anterior, el niño puede mostrarse irritable con la fiebre, con rechazo de la alimentación, dolores musculares, cefalea, malestar general…
  • A diferencia de otras enfermedades víricas no hay sarpullido en la piel, sino que las lesiones se quedan limitadas a la cavidad oral.

La herpangina en sí no es peligrosa, pero en los casos en los que hay muchas aftas y no se vigila una adecuada hidratación de los niños (dándoles suero o agua en pequeñas cantidades, y alimentos que sean de fácil masticación) existe el riesgo de que puedan deshidratarse, especialmente en los más pequeños.

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