Educación Infantil al aire libre
Descubre en qué consiste y cómo se desarrolla el modelo pedagógico de educación al aire libre, que apuesta por el aprendizaje en plena naturaleza, con todos los beneficios que conlleva para los niños.

Revisado por:

Philip Bruchner

Impulsor del proyecto Bosquescuela

Qué es la Educación Infantil al aire libre

Niños aprendiendo al aire libre
La Educación infantil al aire libre está muy consolidada en países como Alemania, Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca.

Actualizado: 2 de septiembre de 2021

Espacios abiertos no construidos, materiales didácticos que ofrece la propia naturaleza, respeto por el medioambiente, aprendizaje basado en la experiencia, niños más autónomos y creativos, trabajo en equipo… en definitiva, esto es lo que propone la Educación Infantil al aire libre (en el bosque, en el campo o en la playa). Se trata de un modelo educativo que está ya muy consolidado en países europeos como Alemania (con más de 1.000 escuelas al aire libre), Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca, y en menor medida en otros como Japón, Canadá, EE.UU, Corea del Sur, Chile (www.latitud90.com) o Colombia (www.opepa.org); ya sea en iniciativas al aire libre privadas, en concertadas o incluso en escuelas promovidas y financiadas por entes públicos.

De hecho, este método empieza a tener un cierto boom por sus ventajas en la prevención de contagios de coronavirus (ventilación, facilidad para mantener la distancia social…) y son ya varios los colegios convencionales o zonas geográficas donde se está intentando promover su implementación.

Lo que propugna esta metodología es que los niños se sumerjan en plena naturaleza, desde sus inicios escolares, con todas las ventajas que esto conlleva para su desarrollo global. Profesionales específicamente formados en ella se ocupan de enseñar, acompañar y guiar a los pequeños, dando mucha prioridad a sus intereses y potencialidades, y dialogando mucho con ellos.

Es, por tanto, una forma diferente de educar: “que trabaja los aspectos más esenciales para el desarrollo de la persona en un momento clave para ello, una etapa básica y fundamental donde se establecen los pilares sobre los que va a sustentarse el resto de la vida”, declara Silvia Corchero, ingeniera técnica forestal y educadora de Bosquescuela Cerceda, el primer centro español homologado y autorizado por la Consejería de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid, y promovido por Interprende, S.L., de la mano de Philip Bruchner, y la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente.

En estos tiempos, “el éxito no va a depender tanto de los conocimientos que cada uno posea sino del espíritu emprendedor, de la creatividad, de la autonomía, de la autoestima y la autoconfianza en las propias capacidades, de escuchar y dialogar, y del respeto y de la protección que ofrezcamos a la naturaleza”, apunta Corchero.

De este modo, lo que se pretende es que el niño sea el verdadero protagonista de su desarrollo; un desarrollo tanto intelectual como emocional. Es una línea pedagógica diferente que, de algún modo, permite también llevar a cabo una crianza más ecológica de nuestros hijos.

Cómo y dónde se lleva a cabo la educación al aire libre

Hoy por hoy, en general, los niños tienen un déficit de naturaleza. El contacto con el entorno natural que experimentan suele ser ocasional; mediante campamentos de verano, excursiones o convivencias de un par de días. Estas salidas, a pesar de complementar y fortalecer los procesos educativos formales, resultan insuficientes. Por ello, las escuelas al aire libre van mucho más allá, ya que parten de la premisa de que la Naturaleza es el aula y proponen que los pequeños pasen la mayor parte de la jornada escolar al aire libre, en contacto directo con la naturaleza; aprendiendo de ella y mediante ella.

Escuela integrada en plena naturaleza
En las escuelas al aire libre los niños pasan la mayor parte de la jornada escolar en contacto directo con la naturaleza.

Ni el frío ni el calor son un impedimento, porque tal y como explica Silvia Corchero, ingeniera técnica forestal y educadora de Bosquescuela Cerceda: “para esta metodología no existe mal tiempo sino ropa inadecuada; es decir, es muy importante que los niños estén bien equipados para protegerse, tanto del frío en invierno como del calor en verano (con diversas capas de ropa y calzado idóneo)”. Sin olvidar, por supuesto, su mascarilla correspondiente.

Escuelas sin paredes ni techos

Eso sí, aunque se definan como escuelas sin paredes ni techos, siempre existe un lugar construido de referencia, una especie de cuartel general donde guardar las cosas y guarecerse cuando es realmente necesario. En el caso de Bosquescuela Cerceda es: “una cabaña de madera bioclimática, con un impacto ambiental mínimo (tanto en su construcción como en su funcionamiento diario) que sirve de refugio cuando las condiciones climatológicas son adversas. Las entradas y las salidas del centro se realizan en la cabaña y ahí también se sirve la comida al mediodía (tanto la comida como el almuerzo son saludables)”, puntualiza Silvia Corchero.

Metodología de estudio en el naturaleza

Pero lo fundamental es que los pequeños pasen mucho tiempo al aire libre y, mochila en ristre, recorran el entorno natural con bastante libertad para explorar, investigar y experimentar. “Serán recorridos donde se puedan descubrir cosas muy interesantes en la naturaleza y despertar y mantener esa curiosidad y esa capacidad de asombro innata que ellos poseen”, añade la educadora.

Eso sí, hay lugares donde deben parar y esperar a todo el grupo, para que nadie se pierda. Y por supuesto existen reglas y normas de seguridad como cogerse de la mano para cruzar una carretera o no comer nada que se encuentren en el bosque. Evidentemente la seguridad en este tipo de escuelas infantiles es máxima y los educadores están preparados y equipados para hacer frente a posibles accidentes, así como a incorporar todas las medidas precidas para prevenir en lo posible casos de coronavirus

Creado: 23 de junio de 2015

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