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Dieta y nutrición
Alergia a las proteínas de leche de vaca
La alergia a proteínas de la leche de vaca es la más frecuente entre los niños menores de dos años. La complejidad de llevar una dieta exenta de leche es grande, pero con estos consejos para padres podréis conseguirlo.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Síntomas de la alergia a las proteínas de leche de vaca

La sintomatología de la alergia a las proteínas de leche de vaca (APLV) suele desencadenarse de forma bastante rápida tras el consumo de este alimento. Habitualmente antes de los 60 minutos después de su ingesta. La presencia de más o menos cantidad de síntomas depende de factores personales y cuanta mayor sea la sensibilidad a los antígenos de la leche, más cantidad de ellos aparecerán y de manera más intensa.

Asimismo, los síntomas de la APLV se pueden activar por la ingestión de los alimentos, pero en casos especialmente sensibles, también por el contacto directo con la piel o a través de otro vehículo, por ejemplo, mediante besos.

  • Los síntomas más comunes de la alergia a las proteínas de leche de vaca, presentes en la inmensa mayoría de los pacientes, son de tipo cutáneo: picazón, prurito, enrojecimiento, hinchazón, dermatitis.
  • A continuación, y según la gravedad de la sensibilidad, se encuentran por frecuencia, los síntomas digestivos como náuseas, vómitos, diarrea, distensión y dolor abdominal.
  • Y como síntomas respiratorios más frecuentes está la tos, rinoconjuntivitis y estridor o pitido al respirar.
  • Como síntoma más grave se encuentra la anafilaxis, que consiste en una reacción inmunológica generalizada, que afecta a varios sistemas simultáneamente y que puede llegar a resultar fatal.

Diagnóstico de la alergia a las proteínas de leche de vaca

Ante la sospecha de la existencia de alergia a proteínas de la leche de vaca, debido a presencia de síntomas tras su ingestión o rechazo repetido del bebé a tomar ese alimento, los padres deberían comunicar el problema al pediatra que será el encargado de solicitar las pruebas diagnósticas, que serán realizadas por un especialista en alergología. 

En primer lugar es común realizar una exhaustiva encuesta dietética a los responsables de la alimentación para relacionar ingestión con presencia de sintomatología. Al mismo tiempo, la entrevista con los padres tratará de determinar aspectos concretos sobre las crisis como frecuencia y duración; presencia de dermatitis en la familia o alimentación materna o artificial. 

A continuación, se realizan pruebas cutáneas de contacto con el alérgeno para determinar la velocidad, grado e intensidad de aparición de bultos rojos en la piel. Los lugares más comunes son los brazos y la espalda, aunque también se pueden localizar en otras zonas. Asimismo, se puede realizar una analítica de sangre para determinar la cantidad de la Inmunoglobulina E, un anticuerpo que estará aumentado en el caso de que exista la alergia a alguna proteína de la leche de vaca.

Con estas determinaciones de manera previa, las pruebas de provocación oral, en las que se ingiere una cantidad controlada del alimento conflictivo y se valoran los síntomas, no suelen resultar necesarias.

 

Actualizado: 23 de Mayo de 2017

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