Google+
YouTube

Embarazo

¿Estoy embarazada?
Escrito por Eva Salabert, periodista experta en salud
La ausencia de la regla confirmará el embarazo, pero desde el momento de la concepción el organismo se prepara para acoger al futuro bebé. Aprende a reconocer los cambios que experimentará tu cuerpo.

Los primeros síntomas del embarazo

La concepción se produce en el momento de la ovulación que, cuando el ciclo menstrual de la mujer es regular, ocurre 14 días después del inicio de la regla. Esto quiere decir que cuando la regla no aparece lo normal es que la mujer ya lleve dos semanas embarazada.

Durante la primera semana, el óvulo fecundado ha viajado por la trompa de Falopio hacia el útero, donde se implanta. El organismo incrementa los niveles de la hormona gonadotropina coriónica humana (hCG) (que estimula la maduración del óvulo y lo mantiene hasta que la placenta está lista para alimentar al feto), de estrógenos, y de progesterona (que prepara al útero para recibir al óvulo y a las mamas para la lactancia).

Esta explosión hormonal tiene consecuencias que, en algunos casos, como el aumento del tamaño y la sensibilidad de los pechos, suelen ser evidentes. La gonadotropina, también conocida como hormona del embarazo, está relacionada, además, con las náuseas, otro síntoma que puede hacer sospechar precozmente del inicio de la gestación.

Veamos más al detalle los primeros síntomas indicativos del embarazo:

Aumento del pecho

Suele ocurrir desde el principio, en cuanto el óvulo se implanta en el útero, y antes de que el retraso de la menstruación despierte sospechas. No es que en la primera semana de embarazo necesites una talla más de sujetador, pero notarás los pechos más llenos, como con más volumen, y además estarán más sensibles de lo habitual. A medida que pasan los días, esto se intensifica, los sientes más pesados y algo doloridos. Sin embargo, esto también les ocurre a muchas mujeres durante el síndrome premenstrual, o incluso durante la ovulación, y la diferencia resultará más evidente a partir de la tercera semana de embarazo, cuando la menstruación lleva una semana de retraso. La “culpa”, en este caso, es de las hormonas (progesterona, estrógenos, prolactina), que intervienen en la preparación de los pechos para la función de amamantar.

Cansancio y somnolencia

También desde los primeros días es muy frecuente sentir más cansancio y ganas de dormir de lo habitual. Si este síntoma se presenta aislado puede pasar desapercibido porque lo achaques a otras circunstancias, como haber dormido poco entre semana por quedarte hasta tarde levantada y luego tener que madrugar para ir al trabajo, que sea verano y el calor excesivo te produzca cansancio, haber realizado algún esfuerzo adicional recientemente... En el embarazo, el organismo empieza a producir más sangre y gasta más energía. Además, el reposo favorece la recuperación del desgaste que se produce a consecuencia de los grandes cambios metabólicos y hormonales. Por otra parte, mientras descansas no corres ningún riesgo que interfiera con el bienestar del futuro bebé, así que puede considerarse incluso un recurso de la naturaleza para favorecer el desarrollo del embrión.

Ganas de orinar frecuentes

El útero se agranda y oprime la vejiga, y esto provoca que la mujer sienta la necesidad de hacer pis con mayor frecuencia. Este síntoma a veces aparece muy pronto, cuando no hay ningún otro signo que indique la posibilidad de embarazo. También puedes padecer estreñimiento y distensión abdominal, porque la progesterona influye en la ralentización del tránsito intestinal, con la consiguiente producción de gases y retraso en la evacuación.

Antojos

Se ha hablado mucho de los famosos antojos de las embarazadas, y la realidad es que existen, aunque no todas las mujeres los tengan... Lo mismo se puede decir de ciertas aversiones (al café, al tabaco, a ciertos olores...) que experimentan algunas embarazadas antes incluso de saber que lo están. Puede que no haya una explicación científica, pero al igual que el cuerpo a veces reclama una ración de azúcar porque el nivel de glucosa en sangre ha bajado, tal vez el organismo de la embarazada le esté avisando de la necesidad de ingerir algún tipo de nutriente o vitamina que contenga el “antojo” y, en el caso de las aversiones, puede estar rechazando de manera natural aquello que resulta perjudicial para su nuevo estado.

Percepción de olores

Se agudiza el sentido del olfato, de ahí que ciertos olores también resulten más desagradables, ya que los percibes con mayor intensidad. Las mujeres que no tienen especialmente desarrollado el sentido del olfato pueden apreciar mejor este síntoma, ya que posiblemente ahora detecten olores que antes les pasaban desapercibidos.

Náuseas

Las temidas náuseas, que no tienen por qué ser matinales, y que a veces desembocan en vómitos, suelen estar relacionadas con el aumento del nivel de la hormona del embarazo, la gonadotropina coriónica humana (hCG). Esta hormona comienza a aumentar alrededor de una semana después de la concepción, cuando el óvulo llega al útero, y su nivel en sangre se duplica cada dos días desde entonces, hasta alcanzar su máxima concentración al final del primer trimestre. Las náuseas y ascos, que se acentúan frente a ciertos alimentos y olores, pueden aparecer a finales de la tercera semana de embarazo, es decir, en los primeros días de retraso menstrual, así que te ayudarán a confirmar las sospechas. Su intensidad dependerá de tu sensibilidad frente a la acción de las hormonas y a veces se acompañan de mareos.

Ligero sangrado vaginal

Se conoce como sangrado de implantación, y no todas las embarazadas lo experimentan. Se produce cuando el óvulo fecundado invade el endometrio para anidar en este, y se trata de una pequeña cantidad de sangre que se expulsa generalmente un poco antes de la fecha en la que debería bajar el periodo. Esta sangre es menos espesa que la de la regla, y su color generalmente es rosado con tonos marrones; además, se trata de un flujo siempre ligero, a diferencia de la regla donde el sangrado es leve al principio, después se intensifica, y vuelve a ser escaso al final. Durante la implantación también puedes sentir dolor en la pelvis.

Cambios en el estado de ánimo

Es muy normal que la mujer embarazada experimente cambios de humor y una sensibilidad más acusada de lo normal. Puede que le des más importancia a ciertas cosas, que estés más susceptible, que alternes la melancolía con la euforia. Claro que esto a veces también se debe a estímulos externos y no tiene por qué estar relacionado con el embarazo, pero si te encuentras más emotiva de lo habitual podrías estar esperando un bebé.

Retraso de la menstruación

Para todas aquellas que no han tenido síntomas, o los han relacionado con las típicas molestias premenstruales, la ausencia de la regla si sus ciclos son regulares puede ser el primer indicio de embarazo. En cualquier caso, si tu menstruación se retrasa es necesario confirmar si se trata de un embarazo, por lo que ha llegado el momento de que te realices una prueba casera, o acudas al médico para comprobarlo cuanto antes. Es importante que sepas que algunas mujeres siguen teniendo sangrados regulares, similares a la regla, durante algunos meses estando embarazadas, por lo que si tienes síntomas de embarazo, o los sangrados son anormales, debes consultarlo igualmente con tu médico.

 

Temas en este artículo

Actualizado: 22/05/2014

PUBLICIDAD

Entrevista

Entrevista Ana Mª Cruz

Fisioterapeuta experta en embarazo

“Es importante acudir al fisioterapeuta si se presenta incontinencia urinaria durante el embarazo, para aliviar molestias y para fortalecer esta musculatura, ya que tiene un papel fundamental durante el parto”

 

6 meses se recomienda esperar para realizar una operación estética tras el parto

Los expertos aconsejan esperar este tiempo antes de realizar una intervención estética, para que los tejidos recuperen su forma y posición y la cirugía resulte más precisa.

Fuente: 'Hospital Nisa Pardo'

 

PUBLICIDAD