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Vitrificación de óvulos
La vitrificación de óvulos es una técnica que consiste en congelar y mantener los ovocitos a una temperatura de -196ºC, con el objetivo de preservar la fertilidad de las mujeres que desean o necesitan posponer el embarazo.
Escrito por Eva Salabert, Periodista experta en salud

Qué es la vitrificación de óvulos

Actualizado: 05 de Septiembre de 2019

La vitrificación de óvulos es una técnica relativamente reciente –en 2002 nacieron los primeros bebés a partir de un óvulo criopreservado–, que se emplea para congelar y mantener óvulos a muy baja temperatura hasta que sea preciso utilizarlos en un procedimiento de reproducción asistida.

Este sistema permite que aquellas mujeres que quieran retrasar su maternidad, o las que necesiten preservar su fertilidad por motivos de salud –como les ocurre a las pacientes que van a someterse a tratamientos médicos que deterioran su capacidad reproductiva–, dispongan de óvulos sanos y jóvenes cuando decidan que ha llegado el momento de quedarse embarazadas.

Vitrificación de óvulos: qué es y para qué sirve

La vitrificación de óvulos consiste básicamente en extraer óvulos maduros, mediante punción y aspiración de los folículos ováricos de la paciente, y someterlos inmediatamente a una congelación ultrarrápida para evitar que se formen cristales de hielo que podrían dañarlos. Estos óvulos se conservan a una temperatura de –196ºC, en tanques de nitrógeno, hasta el momento en que se desea descongelarlos para proceder a su fecundación e implantación.

Vitrificación de óvulos

En las sociedades desarrolladas cada vez es más frecuente que las mujeres retrasen la maternidad hasta pasados los 40 años. Esto plantea problemas debido a que, con el paso de los años, se incrementa la tasa de esterilidad femenina, y la calidad de los óvulos disminuye significativamente, por lo que aunque sean fecundados pueden dar lugar a un embarazo inviable a causa de malformaciones congénitas. Por este motivo, incluso con técnicas de reproducción asistida (TRA) conseguir que el embarazo llegue a término y nazca un bebé sano puede resultar difícil cuando la madre supera cierta edad.

Según datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), solo el 11% de las mujeres mayores de 40 años que se someten a inseminación artificial consigue un embarazo y alrededor de la mitad de estos embarazos terminan con un aborto.

En estos casos, suele ser necesario recurrir a ovocitos de donantes más jóvenes, o incluso se transfieren a la paciente embriones que se encontraban criopreservados, y que también proceden de ovocitos de donantes. Sin embargo, y gracias a la vitrificación de óvulos, la mujer puede conseguir un embarazo al ser fecundados sus propios óvulos, si estos fueron previamente extraídos y congelados cuando ella todavía era joven, por lo que no necesitaría ovocitos procedentes de una donante compatible.

Otro grupo de mujeres que recurren a la vitrificación de ovocitos está formado por pacientes oncológicas que, tras diagnosticarse su enfermedad, deben someterse a tratamientos agresivos, como la radioterapia o quimioterapia, que pueden comprometer o limitar su fecundidad.

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