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La infertilidad aumenta el riesgo de defectos congénitos

Alertan de que emplear técnicas de reproducción asistida para conseguir un embarazo, especialmente la ISCI, puede incrementar hasta un 40% el riesgo de que el bebé presente malformaciones congénitas.
La infertilidad aumenta el riesgo de defectos congénitos

09 de Mayo de 2012

Una investigación recientemente publicada en ‘New England Journal of Medicine’ alerta de que emplear técnicas de reproducción asistida para conseguir un embarazo, y especialmente la denominada inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ISCI), puede incrementar hasta un 40% el riesgo de que el bebé presente malformaciones congénitas.

Sin embargo, el estudio no concreta si el aumento de probabilidades de que el bebé sufra un defecto congénito se debe al uso de técnicas de reproducción asistida, o es la propia infertilidad del paciente y, específicamente, las causas que provocan esta infertilidad, el origen del problema.

Los datos del estudio, presentado en el Congreso Mundial de Consenso en Ginecología, Infertilidad y Perinatología que se ha celebrado recientemente en Barcelona, revelan que mientras que en los embarazos que se producen espontáneamente la tasa de defectos congénitos es del 5,8%, en el caso de las gestaciones asistidas llega al 8,3%. Según el principal investigador que ha participado en la elaboración del trabajo, Michael Davies, del ‘Robinson Institute de Adelaide’ en Australia, cuando separaron los resultados atendiendo al tipo de técnica de reproducción asistida empleada comprobaron que con la ICSI el porcentaje de bebés que nacían con algún problema ascendía al 9,9%.

Los expertos señalan que es la propia infertilidad -y sus causas- lo que puede propiciar el aumento de defectos congénitos, y no el uso de técnicas de reproducción asistida

La ICSI es un tipo de fecundación in vitro que se utiliza cuando la infertilidad se debe a que el varón tiene pocos espermatozoides, o la movilidad de los mismos es tan reducida que existen pocas posibilidades de que lleguen al óvulo. La ICSI consiste en inyectar directamente un solo espermatozoide en el ovocito y, según los especialistas, con esta técnica se garantiza la fecundación del óvulo en un 70-75% de los casos.

Davies señala que con la ICSI se consigue que el óvulo sea fecundado por un espermatozoide que, de otra manera, jamás habría llegado a su destino, y se plantea que tal vez ahí radique el problema. A este respecto, el doctor Antonio Gosálvez, responsable de la Unidad de Reproducción Asistida de la Clínica Quirón de Madrid, opina que efectivamente es la propia infertilidad y sus causas –en este caso espermatozoides defectuosos– lo que pude propiciar el aumento de defectos congénitos, y no el uso de técnicas de reproducción asistida, ya que aunque con estas se consiga el embarazo, no solucionan los trastornos que han originado la infertilidad.

Según los expertos, es preciso tener en cuenta muchos otros factores, como que la edad de las mujeres que optan por la reproducción asistida suele ser de media mucho más alta que la de aquellas que se quedan embarazadas de forma natural. Además, entre los defectos congénitos incluidos en el estudio de Davies, figuran también las lesiones que han sufrido los fetos durante el embarazo, y esto es más frecuente que ocurra en mujeres mayores o con alguna patología asociada –obesidad, diabetes…–, que también son más habituales en la maternidad tardía.

La investigación, que se inició hace diez años, analizó los casos de 308.974 bebés, de los cuales 6.163 nacieron mediante técnicas de reproducción asistida. A pesar de las conclusiones obtenidas, Davies reconoce que en el tiempo transcurrido desde entonces estos procedimientos han mejorado, y también lo ha hecho la seguridad de la ICSI.

Los especialistas españoles, por su parte, quieren tranquilizar a la población y señalan que en nuestro país se realizan una serie de pruebas a los hombres que necesitan utilizar esta técnica, como el estudio del cariotipo y otros análisis genéticos, que pueden determinar el riesgo de malformaciones y, si se considera relevante, se le indica al paciente la conveniencia de usar el esperma de un donante. Esto, y un seguimiento adecuado del embarazo, sobre todo en los casos en que se considera de riesgo, minimizan las posibilidades de que el bebé nazca con alguna lesión.

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