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Dieta y nutrición
Alimentación en la desnutrición
La desnutrición no un problema del pasado o que afecte solo a algunos países en vías de desarrollo. En nuestras sociedades muchas personas la sufren, solo hay que saber identificarla para poder prevenirla y tratarla.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Síntomas y tipos de desnutrición

Además de poder clasificar la desnutrición según su gravedad desde leve hacia moderada y severa o grave, es común establecer la diferencia de desnutrición en función del nutriente principal que más escasea en la alimentación. Teniendo en cuenta esto, nos encontramos con dos tipos:

  • Desnutrición calórica o marasmo. En este caso se produce un descenso de la energía total de la dieta, es decir, la persona no come, especialmente en cantidades de la mayoría de productos, todo lo que debería. Suele ser una desnutrición de larga evolución y la persona presenta un aspecto muy demacrado donde se le marcan las formas de los huesos sobre la piel. Es una persona tan delgada que decimos de ella: “es solo piel y huesos”.

    Los síntomas más evidentes, además de la extrema delgadez, también denominada caquexia, son: poca fuerza y energía para realizar actividades, cansancio generalizado, debilidad, palidez, escasa resistencia ante cualquier tipo de infección, retraso en el crecimiento en edad infantil, bajo rendimiento escolar, mareos, tristeza y poco interés por el mundo que les rodea.
  • Desnutrición proteica o kwashiorkor. El nutriente más deficitario son las proteínas. En estas dietas, el contenido de energía puede estar cubierto por alimentos calóricos como cereales principalmente, pero los alimentos con proteínas: carne, pescado, lácteos, huevos, leguminosas, frutos secos, etcétera, no están presentes en la cantidad correcta.
    En estos casos, se producen edemas generalizados en la persona con acumulación de agua en extremidades inferiores, vientre y otros órganos. Ante la deficiencia de proteínas, el riesgo para la vida es importante, ya que no se pueden sustituir tejidos dañados y el crecimiento y desarrollo se paraliza.

    Otros síntomas son la tendencia a infecciones, fracturas, la ausencia muscular, debilidad extrema ante cualquier tipo de esfuerzo pequeño, caída de pelo, retraso en la cicatrización de las heridas

Actualizado: 8 de Septiembre de 2017

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