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Dieta y nutrición
Nutrición y litiasis biliar
La litiasis biliar está ligada al consumo de grasas de la dieta. Si padeces esta enfermedad, aprende los requisitos que han de tener tus menús diarios para controlar su progresión y qué alimentos debes evitar.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Características de la dieta del paciente con litiasis biliar

No todas las personas con litiasis biliar padecen sintomatología. De hecho, muchas de ellas ni siquiera son conscientes de que tienen cálculos, ya que no sufren ni han sufrido ningún signo de su presencia. En estos casos, la dieta recomendada es la misma que para la población en general.

En los casos en que, debido a la acumulación de cálculos en la vesícula biliar, órgano que almacena, concentra y libera la bilis, se produzca dolor o molestias cuando la vesícula se contrae para verter la bilis en el intestino delgado, habrá que instaurar ciertas medidas dietéticas, con el fin de evitar que los síntomas se reproduzcan.

La bilis es una sustancia que se sintetiza en el hígado y colabora en la digestión de las grasas que tomamos con la dieta. La bilis no digiere propiamente ningún nutriente, pero es necesaria para conseguir hacer soluble a la grasa en medio acuoso, dos sistemas que, a priori, no se mezclan, como por ejemplo el agua y el aceite. Una vez disuelta, puede ser atacada por los enzimas digestivos.

Objetivo: reducir las grasas

Cada vez que tomamos grasa con la dieta, se generan unos estímulos que liberan bilis de la vesícula hacia el intestino, lugar donde se produce la mayor parte de la digestión y absorción de los alimentos. Por este motivo, cuando existe litiasis biliar, la característica fundamental de la dieta ha de ser la reducción de grasas totales de la dieta diaria, hasta un porcentaje que no supere el 25% del total de kilocalorías.

Para esta dolencia, no importa demasiado que las grasas provengan de ácidos grasos insaturados o saturados, ya que todas comparten la poca afinidad con el agua, así que habrá que controlar estos componentes. Además, los lípidos serán mejor tolerados si se ingieren en pequeñas cantidades y repartidos a lo largo del día, evitando acumularlos en comidas puntuales y excesivamente copiosas. Las grasas mejor toleradas son las de origen vegetal, como el aceite de oliva virgen extra, en pequeñas cantidades y en crudo, lo que facilita su proceso digestivo.

Tampoco son bien tolerados durante estas situaciones elementos agresivos para el tubo digestivo en general. Estamos hablando de un exceso de fibra, alimentos flatulentos o picantes.

En determinados casos, cuando el paciente ha recibido un tratamiento para la litiasis biliar donde se le ha extirpado la vesícula biliar, el flujo de bilis hacia el intestino es constante y poco abundante. Además, es una bilis menos concentrada y, por tanto, menos efectiva. En esta situación, la dieta se asemeja mucho a la previa a la intervención. Siendo relevante el control de grasas y su reparto para poder asimilarlas bien. Con el paso del tiempo, la tolerancia a las grasas suele aumentar, siendo la dieta de mantenimiento menos restrictiva.

Actualizado: 25 de Abril de 2017

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