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Mente y emociones
Entrevista de trabajo: cómo afrontarla con éxito
Tu forma de actuar en una entrevista de trabajo es decisiva para ser seleccionado. Conocer las dificultades que pueden surgir y aprender a gestionarlas correctamente es clave para afrontarla con éxito.
Escrito por Dra. Vanesa Fernández López, Psicóloga, especialista en emociones

Claves que debes saber manejar en una entrevista de trabajo

Chica afronta una entrevista de trabajo

La forma de actuar en una entrevista de trabajo es resultado de la interacción de rasgos de personalidad y experiencias previas.

La entrevista de trabajo es una situación de evaluación en la que, prácticamente en una sola partida, nos jugamos ser escogidos o continuar en el proceso de selección para un empleo determinado. Algunas personas sufren unos niveles de ansiedad tan elevados ante este tipo de situaciones que tienden a evitarlas, o se presentan solo a aquellas que consideran que pueden afrontar fácilmente, por estar dirigidas a cubrir puestos de trabajo menos competentes de los que podrían desempeñar por su cualificación profesional. Este hecho es solo un ejemplo de cómo el no saber actuar correctamente en una entrevista de trabajo puede limitarte enormemente en el plano laboral, pudiendo saltar dichas limitaciones incluso al ámbito personal, disminuyendo tus niveles de autoestima.

La adquisición de competencias específicas para poder hacer frente a este tipo de circunstancias, así como saber detectar cuáles son nuestros puntos fuertes o puntos débiles, será crucial para tener éxito en la misma. Si quieres saber cuáles son y cómo dominarlas para tener más posibilidades de ser contratado, sigue leyendo…

Factores que interfieren en una entrevista de trabajo

Nuestra forma de actuar en una entrevista de trabajo es resultado de la interacción de determinados rasgos de personalidad y de experiencias y aprendizajes previos, entre los que destaca no sólo cómo nos ha ido a nosotros (experiencias vividas por nosotros mismos), sino también lo que hemos observado en otros, o nos han contado (aprendizajes por observación). El listado de ambos grupos de factores es inabordable en un artículo como este, por lo que hablaremos aquí de una variable, resultado de la combinación de ambos grupos de los factores citados (rasgos de personalidad y experiencias previas), cuyo desconocimiento y falta de control es responsable del fracaso de un gran número de entrevistas de trabajo.

Nos referimos a la ansiedad de evaluación. Por ansiedad de evaluación entendemos la experimentación de niveles de ansiedad elevados ante situaciones en las que la persona se siente evaluada (entrevista de trabajo, realización de exámenes, hablar en público, etcétera), y teme que de dicha evaluación se deriven consecuencias negativas (por ejemplo, no ser seleccionado en un trabajo). Este hecho hace que la persona se enfrente a la entrevista de trabajo con unos niveles de ansiedad tan elevados que interfieran en su desempeño (por ejemplo quedándose en blanco, no resaltando sus puntos fuertes, sufriendo alteraciones en el habla o realizando movimientos torpes, etcétera), o bien que la evite (por ejemplo, se enfrenta solo a entrevistas para puestos de un nivel laboral inferior al que podría optar por su formación o experiencia o, en casos extremos, ni siquiera acude a la entrevista).

Las características de personalidad que aumentan la posibilidad de padecer este problema es el rasgo de ansiedad elevado (la tendencia a interpretar situaciones como amenazantes) y entre las situaciones experienciales que fomentan la ansiedad de evaluación encontramos las experiencias previas (vividas o contadas) de las que se han derivado importantes consecuencias negativas (por ejemplo críticas, falta de aceptación) cuando la persona se ha enfrentado a una evaluación.

Es importante señalar que la ansiedad de evaluación es absolutamente normal y saludable, por lo que en menor o mayor medida aparece en todas las personas cuando nos enfrentamos a situaciones donde seremos evaluados, como es el caso de una entrevista de trabajo. Esta respuesta natural de ansiedad nos ayuda a poner en marcha recursos para afrontar la entrevista con éxito (por ejemplo, estar pendientes de las expresiones faciales del otro en función de lo que le contamos, guardar las formas, estar más atentos, etcétera). El problema surge cuando su intensidad interfiere con nuestro rendimiento durante la entrevista, o bien cuando se combina con otro tipo de ansiedad que se manifiesta en situaciones sociales, como la ansiedad interpersonal (sentir una angustia excesiva cuando debemos hablar cara a cara con una sola persona, situación muy frecuente en la entrevista de trabajo).

Finalmente, existen otros factores como una baja autoestima (asociada con la inseguridad en nosotros mismos) y la falta de asertividad (habilidad para expresar nuestra opinión y derechos personales respetando la opinión y derechos del otro) que son otras de las grandes piedras en el camino que podemos encontrarnos a la hora de enfrentarnos a una entrevista de trabajo, y en las que los niveles elevados de ansiedad de evaluación han favorecido enormemente su génesis y mantenimiento.

Actualizado: 3 de Febrero de 2017

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