Síndrome posvacacional

La vuelta de las vacaciones puede ser más dura de lo esperado. Las obligaciones, la rutina, el trabajo… se te echan encima como una losa y tu salud lo nota. Descubre cómo evitar caer en el síndrome posvacacional.

Qué es el síndrome posvacacional

Mujer con síndrome posvacacional

Actualizado: 6 de septiembre de 2021

Todos necesitamos un periodo de adaptación al entrar de nuevo en contacto con nuestro día a día tras un largo periodo de descanso como son las vacaciones. Para que dicha adaptación tenga lugar, nuestro organismo pone en marcha una serie de respuestas físicas, cognitivas y comportamentales que nos ayudan a enfrentarnos a las nuevas demandas. Este proceso que es normal y universal puede en algunos casos complicarse dando lugar a una sintomatología diversa que muchos agrupan bajo el epígrafe de 'síndrome posvacacional' y que, aunque no suele requerir tratamiento, en algunas ocasiones puede provocar incluso la necesidad de una baja laboral.

Sin embargo, hay que aclarar que el síndrome posvacacional no tiene entidad clínica, puesto que no está incluido en los manuales diagnósticos de los trastornos mentales habituales. Es por ello, que hasta el momento no es reconocido como enfermedad ni trastorno psicológico por la Organización Mundial de la Salud (OMS). No obstante, el conocimiento e incremento de la información sobre el mismo hace que cada vez sean más las personas que se ven reconocidas por sus síntomas y que busques soluciones para atenuarlo.

Prevalencia del síndrome posvacacional

Según los datos obtenidos por una encuesta elaborada por Adecco, en 2019 el 41% de los trabajadores españoles presenta síndrome posvacacional durante el mes septiembre, justo después de las vacaciones más largas del año, las de verano. Estas cifras reflejan un aumento del 4% respecto al número de afectados del año anterior (37%), según la compañía.

Según han indicado, después de realizar una encuesta a unos 1.000 trabajadores, han observado que el 59% restante, aunque no tuvo un síndrome posvacacional intenso, sí presentaron cuadros de estrés y fatiga asociados a la vuelta al trabajo. Incluso los niños también pueden llegar a padecerlo, lo que puede afectar de manera directa en su rendimiento escolar.

La duración del síndrome posvacacional puede oscilar desde dos o tres días hasta incluso una o dos semanas, y en los casos más extremos incluso meses. En cuanto a la edad en la que predomina este malestar, los datos sostienen que este síndrome es más frecuente en jóvenes de 30 a 44 años.

Señales de sufrir síndrome posvacacional

Síntomas del síndrome posvacacional

¿Dudas si lo que te pasa tras la vuelta a la rutina cuadra con los síntomas del síndrome posvacacional? Aquí tienes algunos de sus síntomas, agrupados en dos grandes grupos, para que puedas reconocerlo:

  • Síntomas emocionales y cognitivos: como la tristeza, la irritabilidad, la apatía, la dificultad para concentrarse o para tomar decisiones, la ansiedad… Frecuentemente estos síntomas del síndrome posvacacional traen consigo cambios en la conducta como el aislamiento, el consumo excesivo de sustancias (café, tabaco, etcétera) o la disminución del rendimiento laboral.
  • Síntomas físicos: entre los que se encuentran la fatiga, la falta de apetito, el insomnio, la somnolencia, los dolores musculares, la tensión, las náuseas, las taquicardias, la sensación de ahogo y los problemas de estómago, entre otros.

Mantener estos signos durante un periodo largo de tiempo tras la vuelta de las vacaciones podría dar lugar a la aparición de trastornos psicofisiológicos, un tipo de trastornos que tienen una evidencia médica, pero en los que los factores psicológicos, tales como nuestras emociones y las conductas, influyen en su origen, mantenimiento y recuperación.

Por qué sufrimos síndrome posvacacional

Es normal que las personas no deseen acabar con el periodo de vacaciones, en el que se suelen dejar a un lado las preocupaciones, por lo que es generalizado el sentimiento de tristeza que conlleva la vuelta a la rutina. Sin embargo, la aparición de muchos de los síntomas citados anteriormente pueden dar la voz de alerta de que la situación ha pasado a un nivel superior.

Actualmente el síndrome posvacacional no tiene entidad nosológica (no es considerado como una enfermedad). Si bien, cuando estos síntomas se mantienen pasadas las primeras semanas tras la llegada de las vacaciones puede sugerir la presencia de trastornos psicológicos como los trastornos de ansiedad o la depresión.

Causas del síndrome posvacacional

Las causas del síndrome posvacacional pueden deberse a la interacción de diferentes factores. A continuación, vamos a indicarlos para que puedas conocerlos, lo que te ayudará a prevenirlos, aunque recuerda, estar algo triste por retomar la rutina tras la vuelta de las vacaciones es algo completamente natural:

  • Los cambios de horarios y la modificación en el ritmo cotidiano pueden hacer que la vuelta al trabajo sea dura.
  • El regreso a un entorno estresante y que presenta un alto nivel de demanda.
  • Estilo de afrontamiento recreado en la emoción: existen personas que “se agobian en un vaso de agua”. Ante los problemas estas personas no buscan soluciones. Por el contrario, pierden el tiempo en ver cómo el problema les afecta. A este grupo de personas el estrés posvacacional les golpea más fuerte que aquellas personas constructivas que buscan el modo de resolver sus problemas.
  • La ausencia de apoyo social.
  • Los problemas laborales previos o tener una vida cotidiana demasiado exigente y cargada de tareas.
  • Los  trabajos repetitivos, los jefes poco motivadores o los problemas con otros compañeros.
  • Las personas con poca tolerancia a la frustración o con menos capacidad de resiliencia son más proclives a tener síndrome posvacacional.
  • Tener unas vacaciones largas de más de dos semanas, pues los hábitos se implementan tras 21 días, por lo que si tienen unas vacaciones de ese tiempo tu cuerpo y mente se acostumbrará a la nueva situación y será más difícil volver a la rutina.

La psicoterapeuta Marisa Navarro, explica que el principal problema del síndrome posvacacional es considerar el trabajo como si fuera una carga y no como algo que nos enriquece como personas. Según cuenta, los pensamientos se producen antes que los sentimientos, por lo que si tenemos pensamientos negativos tendremos emociones pesimistas sobre cómo va a ser retomar las tareas del trabajo y nuestro bienestar psicológico no será el óptimo.

Cómo prevenir el síndrome posvacacional

Las técnicas cognitivo-conductuales han demostrado ser las más eficaces y eficientes a medio y largo plazo para tratar las alteraciones emocionales como el síndrome posvacacional: técnicas de planificación de tiempo, estrategias para desarrollar un estilo de pensamiento positivo, la reorganización de las actividades cotidianas o el entrenamiento en autocontrol ante situaciones estresantes son algunas de las técnicas que pueden ayudarte a afrontar el estrés derivado de la vuelta de vacaciones.

Persona haciendo meditación antes de comenzar a trabajar

Sin embargo, por las características de este problema es mucho más importante dedicar los esfuerzos a prevenirlo, ya que cuando se complica realmente estamos tratando una patología precipitada por él mismo más que el síndrome posvacacional en sí. Si sigues los siguientes consejos te será más fácil afrontar con éxito la vuelta a la rutina:

  • Ayuda a tu cuerpo a regular sus ritmos intentando recuperar tus hábitos cotidianos algunos días previos a la vuelta al trabajo. Estos días debes tomártelos como un periodo de adaptación en el que no debes sobrecargarte de tareas.
  • Mantén unos hábitos de sueño adecuados: duerme más horas y acuéstate más pronto.
  • Una vez que estés trabajando no esperes rendir el primer día como rendías el último. Aunque sabemos que es difícil, debes comenzar a trabajar poco a poco, asumiendo tareas de forma progresiva. Intenta organizarte lo máximo posible durante estos días.
  • Haz que tu vida cotidiana te ilusione: es importante que no veas las vacaciones como tu única fuente de descanso y de tu felicidad. Para ello, debes encontrar los momentos para ti, para ser feliz, a lo largo de tu vida cotidiana.
  • Organiza pequeñas escapadas en los fines de semana o puentes: seguro que te anima volver a darte un respiro y disfrutar de pequeños descansos.
  • Adopta una actitud positiva: la forma en que tengas de ver las cosas te ayudará a afrontarlas mejor. Por eso, no te amargues tú mismo buscando sólo lo malo de finalizar las vacaciones. Intenta plantearte nuevos proyectos que puedes iniciar ya desde septiembre.
  • Valora lo bueno de volver al trabajo: como ver a tus compañeros o terminar un proyecto pendiente con ganas, también puedes comenzar a pensar en la siguiente escapada que vas a hacer eso te ayudará a ver las cosas con otro color.

Creado: 17 de septiembre de 2011

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