Deep work: el arte de superar las distracciones

Concentrarnos sin distracciones puede convertirse en una tarea imposible en un mundo que fomenta la necesidad perpetua de estar conectados. Conoce qué es el deep work y las 4 reglas que te ayudarán a reforzar tu concentración.
Deep work: ilustración

Actualizado: 25 de septiembre de 2022

Vivimos rodeados de distracciones. Es ese mensaje de WhatsApp que no puede esperar. Es el capítulo que tienes pendiente de tu serie favorita. Es ese scroll infinito que te transporta de arriba a abajo en tus perfiles de redes sociales. Es ese correo electrónico que llega mientras estás comiendo. La tecnología ha supuesto un cambio enorme en nuestra forma de comunicarnos, en nuestras relaciones personales y, por supuesto, también en la forma en la que trabajamos. ¿Cuántas actividades hacemos al cabo del día sin una interrupción? ¿Y qué supone para nuestro cerebro cada una de esas interrupciones? Cal Newport, profesor de Ciencia computacional de la Universidad de Georgetown, analiza qué impacto tienen las distracciones y aporta algunas claves para superarlas. Lo ha explicado en Céntrate (Península), un libro en el que recorre el concepto de deep work, que es algo tan sencillo, y a la vez tan complicado, como poder concentrarse sin distracciones en tareas complejas, que exigen nuestra atención plena, durante intervalos prolongados de tiempo.

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Newport no acepta entrevistas, ni le podemos encontrar en redes sociales, lo que demuestra que hace gala de lo que promulga. O, al menos, lo aparenta. Pero a continuación vamos a intentar desgranarte qué es este concepto de deep work y cómo alcanzar el éxito en los que estás haciendo siguiendo cuatro reglas básicas.

Trabajo superficial VS trabajo a fondo

En un mundo hiperconectado, que fomenta la multitarea, poner el foco en lo que estamos haciendo no es nada fácil. Vemos series con el móvil en la mano, mientras tuiteamos o leemos sobre lo que estamos viendo. Trabajamos con el sonido de fondo que provocan los correos llegando a nuestra bandeja de entrada. Comemos con la mirada perdida en las noticias o respondiendo mensajes que se nos han acumulado. El teletrabajo, extendido debido a la pandemia por coronavirus, ha puesto sobre la mesa las dificultades que tenemos muchas veces para concentrarnos en una tarea. Porque aprender a concentrar toda nuestra atención en una sola tarea es un proceso largo y complejo del que no siempre somos conscientes.

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En los últimos años, múltiples estudios científicos han encontrado que cuando nos ponemos en modo multitarea el resultado siempre es negativo: tenemos menos memoria, nuestra productividad se ve reducida y, al final, no hacemos bien ni una cosa ni la otra. Además, la multitarea provoca la falsa sensación de tener que terminar antes lo que estamos haciendo; algo que se traduce en estrés y en malestar.

Newport considera que el daño que provoca el trabajo superficial se subestima muy a menudo y, sin embargo, se sobreestima su importancia. ¿Es mejor hacer muchas cosas, aunque sea mal, o hacer menos, y hacerlas bien? Cal Newport sostiene que una de las habilidades más valiosas en nuestra sociedad de “conocimiento” debe ser el trabajo a fondo, que vendría a definir la capacidad de concentrarse sin distracciones en una tarea cognitivamente exigente. En su libro Céntrate sostiene, con datos que lo respaldan, que esta habilidad es cada vez más rara y requiere nuestra intención y atención. Y es que, la capacidad para producir un trabajo realmente significativo exige que le dediquemos tiempo a concentrarnos en las cosas que consideramos importantes o prioritarias; lo que requiere que pongamos atención en ello pero también nuestro empeño en conseguirlo, reservando su tiempo y su espacio.

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Las cuatro reglas de la productividad

El objetivo que plantea Newport es alcanzar una mayor productividad, un valor muy demandado en nuestro contexto. Algunas investigaciones encuentran que cambiar de una cosa a otra provoca un bloqueo que se traduce en una pérdida de hasta el 40% del tiempo productivo. Es por esto que propone cuatro reglas básicas que servirán para reforzar nuestra capacidad de concentración y que nos ayudarán a aprender a aislarnos de las distracciones tecnológicas; lo que según el experto, nos ayudará a alcanzar el éxito profesional pero también la felicidad.

Las cuatro reglas para transformar nuestros hábitos (y nuestra mente) y evitar distracciones son:

  • Las cuatro reglas de la productividad: trabajar en profundidad

    Trabajar con profundidad

    El objetivo para Newport debe ser que el trabajo profundo se convierta en una parte habitual y fundamental de nuestro ritmo cotidiano. Para ello propone establecer un ritual de trabajo en base a nuestras necesidades. Algunas claves de este ritual serían establecer dónde trabajar y durante cuánto tiempo; cómo trabajar una vez que comencemos; o cómo sostener el trabajo.
    El trabajo profundo, y una vida más consciente, nos exige dejar atrás múltiples actividades como las redes sociales, las búsquedas en Internet y, en definitiva, todo aquello que nos quita nuestro tiempo.

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  • Las cuatro reglas de la productividad: abrir las puertas del aburrimiento

    Abrir las puertas del aburrimiento

    Trabajar en profundidad implica entrenar la capacidad para concentrarnos, aceptar el aburrimiento y establecer prioridades. Newport cree que puede ser útil establecer tiempos para las actividades que nos roban tiempo para nosotros mismos, el trabajo, la familia o el ocio.

    Un ejemplo que propone es programar con anticipación el momento en que vamos a usar internet y luego evitar a toda costa navegar fuera de ese horario. “Te sugiero tener una libreta junto al ordenador cuando estés trabajando. Anota allí la siguiente hora en la que puedes usar internet. No podrás disfrutar de ningún tipo de conectividad hasta que llegue esa hora, por muy tentador que te resulte. La idea que motiva esta estrategia es que evitar el uso de un servicio distractor no reduce, por sí solo, la capacidad del cerebro para concentrarse. Lo que enseña a tu mente a no tolerar la ausencia de novedad es el cambio constante entre actividades de alto valor con estímulos escasos y actividades de bajo valor con estímulos abundantes, ante la menor señal de aburrimiento o de reto cognitivo. Este cambio constante debilita los músculos mentales encargados de organizar las fuentes captadoras de atención. Al programar un uso limitado de internet (lo cual implica limitar las distracciones) minimizas la cantidad de veces que cedes a la distracción y, de esa manera, haces que se fortalezcan los músculos selectores de la atención”, escribe en Céntrate.

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  • Las cuatro reglas de la productividad: alejarse de las redes sociales

    Alejarse de las redes sociales

    Los medios y blogs usan titulares llamativos y contenidos fáciles de digerir para monopolizar nuestra atención. Las redes sociales también saben cómo engancharnos para que las visitemos varias veces al día. Estos espacios están diseñados para captar y mantener nuestra atención el mayor tiempo posible. La tercera regla que propone Newport se centra en que seamos más estrictos con el tiempo que las redes sociales y determinados sitios online ocupan en nuestras vidas.

    El experto recuerda que las redes e internet no son herramientas malas en sí mismas, sino que es el uso que hacemos de esas herramientas el que negativiza la experiencia. “Estos sitios son especialmente nocivos cuando se ha terminado la jornada laboral, pues se convierten en un elemento central de nuestro tiempo libre. Si estás haciendo cola o si estás esperando que la trama de una serie de televisión se ponga más interesante, o si estás terminando de comer, estos sitios funcionan como una muleta cognitiva para eliminar cualquier posibilidad de aburrirse”, señala.

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  • Las cuatro reglas de la productividad: eliminar lo superficial

    Eliminar lo superficial

    ¿Dónde situamos nuestra atención cuando estamos trabajando? Para Newport, si el trabajo superficial quita espacio al trabajo profundo, se trata de no utilizar el tiempo del trabajo profundo para llevar a cabo actividades superficiales. Si queremos tener más tiempo propio y ser realmente productivos en nuestras tareas es imprescindible debemos suprimir trabajos superfluos y organizar concienzudamente nuestras jornadas.

    Y ser muy concretos con la actividad que vamos a desarrollar dentro de un tiempo determinado, aceptando que no podemos dedicar más de cuatro horas al trabajo profundo porque nuestra mente no está preparada para ello. “El trabajo profundo es agotador porque nos lleva al límite de nuestras capacidades. Los psicólogos del desempeño han estudiado ampliamente la cantidad de esfuerzo de este tipo que un individuo puede hacer en un día determinado”, explica. Esto significa que una vez que hemos llegado a nuestro límite de trabajo profundo de la jornada, obtendremos menos compensaciones si intentamos hacer más. Esto se traduce en el dicho popular de que menos es más. O, quizás, en el refrán que dice Quien mucho abarca poco aprieta.

La puerta está abierta si queremos superar las distracciones y poner el foco en lo que nos importa pero, ¿queremos traspasar esa puerta? Cal Newport recuerda que la vida profunda libre de interrupciones no es para todo el mundo porque “requiere de mucho esfuerzo y unos cambios drásticos de hábitos”. ¿Estamos dispuestos? ¿Podemos realmente? Si la respuesta es sí, prueba a poner en práctica el deep work.

Creado: 9 de febrero de 2022

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