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Tercera edad
Deterioro cognitivo leve
El deterioro cognitivo leve supone un peldaño previo al padecimiento de la demencia, siendo la pérdida de la memoria el pilar principal que se va derrumbando en los afectados. Conoce cómo ponerle freno.
Escrito por Dr. José Antonio Nuevo González, Especialista en Medicina Interna. Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Diagnóstico del deterioro cognitivo leve

Para sospechar que un paciente mayor comienza a presentar síntomas sugerentes de deterioro cognitivo nos ceñiremos a los criterios que se han postulado en otros apartados previos. Así, hemos descrito que la pérdida o deterioro de la memoria es la pieza clave para este diagnóstico, que preferiblemente nos la debe describir el entorno más cercano del paciente, y que debe ser notablemente distinta a la que cabe esperar para la edad de esta persona. Pero de la misma manera han de estar preservadas el resto de funciones básicas que permiten al anciano mantener una relación con las personas de su entorno y con el mismo entorno normales. Es decir, que no cumpla los criterios de demencia.

Esta disfunción de la situación cognitiva debe ponerse de manifiesto con pruebas objetivas. Para ello se utilizan numerosos test que, mediante preguntas o ejercicios sencillos, valoran numéricamente las aptitudes del paciente. Entre ellos destacan:

  • Mini mental test: con un total de 30 puntos, valora diferentes capacidades como la repetición de palabras, pequeños dibujos, escritura, manejo de números, etcétera. Es un test muy utilizado desde hace mucho tiempo y con una aproximación diagnóstica muy útil.
  • Test del reloj: es un ejercicio sencillo para valorar la capacidad de dibujar un reloj, sus manecillas y reflejar unas horas determinadas.
  • Test de Pfeiffer: que puntúa y evalúa la orientación, atención, memoria y cálculo simple.
  • Test de los siete minutos: trata de valorar las capacidades similares a otros test, pero con un tiempo límite para ponderar el grado de agilidad mental del paciente.

Otras pruebas servirán para poner de manifiesto la capacidad que presenta la persona con deterioro cognitivo de manejarse dentro de su entorno familiar y social, siendo evaluados por el médico mediante distintas escalas a las que también se asignan puntuaciones numéricas. Dichas escalas pondrán el foco en la capacidad de aseo, manejo de dinero, capacidades instrumentales para la comida, etcétera de manera autónoma.

En cuanto al diagnóstico por imagen del deterioro cognitivo leve, el médico puede recurrir a algunas pruebas como la resonancia magnética o aquellas que, mediante la inyección de alguna sustancia implicada en el metabolismo del funcionamiento cerebral, reflejen algún déficit en dicho funcionamiento. Para esta cuestión se utilizan el PET (tomografía por emisión de positrones) y el SPECT cerebral (tomografía con emisión de un fotón único). Son muy similares a un TAC normal, con escaso riesgo (solo el derivado de la radiación), y que ayuda sobre todo a diferenciarlo de la demencia tipo alzhéimer, de la demencia frontotemporal o de la demencia por cuerpos de Lewy. Asimismo, puede descartar también tumores o lesiones vasculares que se hayan manifestado con una mayor repercusión cognitiva que con parálisis de extremidades o alteraciones del lenguaje.

Actualizado: 20 de Abril de 2017

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60%
más síntomas de fragilidad tienen los mayores de 65 años que son fumadores
'Fuente: 'University College de Londres (Reino Unido)’'

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