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Tercera edad
Deterioro cognitivo leve
El deterioro cognitivo leve supone un peldaño previo al padecimiento de la demencia, siendo la pérdida de la memoria el pilar principal que se va derrumbando en los afectados. Conoce cómo ponerle freno.
Escrito por Dr. José Antonio Nuevo González, Especialista en Medicina Interna. Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Síntomas del deterioro cognitivo leve

El síntoma fundamental del deterioro cognitivo leve y pilar fundamental sobre el que asienta este trastorno es la pérdida de memoria. Esto se pone de manifiesto sobre todo por el entorno más cercano a la persona que lo padece, aunque también puede ser un hecho característico que lo reconozca el individuo y además se muestre sensiblemente afectado por este motivo, a diferencia del enfermo de alzhéimer, quien pierde esta propiedad.

La pérdida de memoria será más evidente para los hechos recientes (lo que conoce como memoria episódica), aunque este aspecto es común al que acontece simplemente por el envejecimiento. Este hecho se asocia en numerosas ocasiones a alteraciones del ánimo y depresión, puesto que la persona reconoce su declive neurológico y esto le provoca aflicción. El hecho de desarrollar una depresión no es un indicador de progresión a demencia aunque, según el grado, puede acentuar el declive cognitivo.

En este contexto pueden presentarse, además, situaciones de ansiedad e irritabilidad por la incomodidad que le supone no recordar situaciones muy recientes, y por los reproches que puede recibir en su entorno, que no es consciente del problema. Y es que, una característica fundamental de este problema es que la vida cotidiana de la persona con deterioro cognitivo leve no se ve alterada de manera sustancial, sino que persiste con una buena relación con el medio, su orientación, el manejo de su dinero, las actividades nutricionales o de aseo, etcétera.

En general, no suelen presentar signos de disfunción del lenguaje, aunque pueden existir dificultades para nominar objetos e incluso nombres de familiares o conocidos, pero que pueden atribuirse también al propio envejecimiento.

Se producen una serie de situaciones de riesgo relacionadas con el deterioro cognitivo, como son la toma de medicaciones habituales que tenga prescritas el anciano, puesto que puede conllevar el aumento de dosis por amnesia de la dosis ingerida, así como el riesgo de traumatismos y caídas por los déficits visuales y auditivos que pueden asociarse. En este sentido, la supervisión de la familia puede minimizar las consecuencias.

Actualizado: 20 de Abril de 2017

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