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El cerebro del bebé es capaz de distinguir distintos idiomas

Un nuevo estudio ha revelado que, hasta los ocho meses, los bebés son capaces de distinguir la diferencia entre los sonidos de distintas lenguas, y que a partir de esa edad se centran en la que más oyen en su entorno.
Bebé con auriculares

El cerebro del bebé trata de imitar las palabras que escucha

15 de Julio de 2014

Un estudio realizado por investigadores del Instituto para el Aprendizaje y Ciencias del Cerebro de la Universidad de Washington, en Estados Unidos, ha revelado que, hasta los ocho meses, los bebés son capaces de distinguir la diferencia entre los sonidos de distintas lenguas y que, a partir de esa edad, los pequeños se centran en su lengua nativa por tratarse de la que más oyen en su entorno.

El desarrollo del lenguaje en los seres humanos es, como explican los autores del estudio, “uno de los mayores retos de la ciencia cognitiva”, por lo que decidieron investigar cómo y cuándo comenzaba la percepción del lenguaje, y para ello estudiaron a 25 niños de siete meses y a 24 de once meses, que no habían mostrado en ningún momento problemas neurológicos o de audición que pudieran interferir en el proceso de adquisición del lenguaje.

A los siete meses los bebés ya intentan descubrir cómo hacer los movimientos correctos para poder pronunciar las palabras que oyen

Estudiaron el cerebro de los pequeños mediante una técnica no invasiva que consistió en sentarles en una silla que había sido incorporada a un escáner cerebral conocido, como magnetoencefalografía, y medir la actividad de su cerebro en distintas situaciones. Les hablaron en inglés –que era su idioma materno– y en español, que fue la lengua extranjera elegida para este trabajo.

Los investigadores descubrieron que los sonidos del lenguaje estimulaban determinadas regiones cerebrales que intervienen en la coordinación y la planificación de los movimientos motores necesarios para el habla. Hasta los ocho meses esto sucedía con ambas lenguas, pero en los niños de 11 meses observaron un aumento de la actividad cerebral ante sonidos de la lengua no nativa en comparación con la materna, lo que podría significar que necesitan esforzarse más para averiguar cuáles son los movimientos que crean el habla no nativa.

Estos expertos han señalado que la investigación revela que a los siete meses los bebés ya comienzan a intentar descubrir cómo deben hacer los movimientos correctos para poder pronunciar las palabras que oyen, por lo que recomiendan que se hable mucho a los bebés porque su pequeño cerebro trata de imitar lo que escucha.

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