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10 mitos sobre el cuidado de los bebés
Cuando nacen sus hijos, padres y madres, especialmente cuando son primerizos, reciben de su entorno todo tipo de consejos sobre el cuidado de los bebés, muchos de los cuales esconden falsos mitos que conviene aclarar.
Escrito por Diana Oliver, Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana
Mitos sobre el cuidado de los bebés

Actualizado: 17 de Octubre de 2019

Cuando nace un bebé, todas las familias reciben un sinfín de recomendaciones –todas ellas bienintencionadas– por parte de familiares, amigos y conocidos. Sin embargo, entre ellas se esconden casi siempre mitos o falsas creencias que conviene conocer para ignorarlos y hacer lo mejor para tu pequeño. Consejos como que no hay que cogerlo en brazos porque se acostumbra, que la salida de los dientes provoca fiebre, o que la leche materna no le está alimentando si el niño llora, son algunos de los más recurrentes, pero hay muchos más.

A diferencia de otras épocas o lugares menos afortunados, las condiciones de vida de los países desarrollados –alimentación, higiene, recursos sanitarios…– permiten a la inmensa mayoría de los niños crecer de forma saludable, pero la preocupación por la salud del bebé angustia a padres y madres. Y es normal, porque cuando llegan los hijos descubrimos con miedo su vulnerabilidad, y la ayuda de los demás termina por alimentar muchas veces el temor por su fragilidad. Ante la duda, el sentido común será siempre nuestro mejor aliado pero, por si acaso, te explicamos y desmentimos algunos de los falsos mitos más populares sobre el cuidado de los bebés:

  • No lo cojas en brazos que se acostumbra

    No lo cojas en brazos que se acostumbra

    Los bebés ya vienen acostumbrados al cuerpo de la madre, que es donde han vivido durante los nueve meses que dura la gestación. El bebé necesita contacto físico, sentirse seguro, y cogerle en brazos no sólo no tiene ninguna contraindicación, sino que es necesario. Pese a esto, muchos familiares, sobre todo las abuelas y los abuelos, siguen anclados en la creencia de que si les cogemos en brazos luego no querrán que les soltemos. Nada más lejos de la realidad; a medida que el bebé va creciendo, poco a poco va ganando en autonomía y tendrá un mundo por descubrir, que llamará su atención más allá de nuestros brazos.

  • Tiene que dormir en la cuna

    Tiene que dormir en la cuna

    Sobre cómo, cuánto y dónde deben dormir los bebés se ha escrito mucho. Basta con teclear en Google cualquier asunto relacionado con el sueño del bebé y ante nosotros se mostrarán millones de entradas. Suele ser un tema muy recurrente entre padres y madres, y entre todo el que guste de opinar. Lo cierto es que no hay un lugar obligatorio para el descanso del bebé más allá del que nos indica el sentido común y ciertas normas de seguridad básicas, como que los menores de cuatro meses duerman en la misma habitación que sus padres, o que lo hagan sobre una superficie limpia, firma y acotada.

    Recoge estas cuestiones la pediatra María Angustias Salmerón en un completo post en su blog ‘Mi mamá ya no es pediatra’. Muchas familias temen meterlos en sus propias camas por miedo a la muerte súbita, la asfixia o, incluso, a que nunca vayan a querer salir de ella. Sin embargo, un colecho seguro es tan válido como una cuna segura, siempre que todos los miembros de la ecuación estén satisfechos con la elección.

  • Tu leche no le alimenta, por eso llora

    Tu leche no le alimenta, por eso llora

    Se trata de un mito muy extendido pese a la cantidad de información disponible en la actualidad acerca de la lactancia materna. Generalmente se escucha como respuesta a un momento de preocupación de una madre –especialmente si es primeriza– y con poca experiencia con la lactancia materna, ya sea por el poco peso del bebé, o por los lloros frecuentes. Pero todas las leches maternas alimentan, y no hay ningún motivo para pensar que el peso o los lloros puedan estar relacionados con una leche poco nutritiva, sino que serán otros los problemas asociados. O no, porque muchas veces que no cojan el peso que esperamos, o que lloren, tampoco esconde un problema real.

    También ocurre que las madres que deciden continuar con la lactancia materna a partir del año, se encuentran con este tipo de comentarios. El nutricionista Julio Basulto remite en estos casos a un estudio de Mandel y colaboradores publicado en 2005, que señala que la leche humana de madres que han lactado durante más de un año tiene un contenido significativamente superior de grasas y energía que la de mujeres que han amamantado durante períodos más cortos. Ante las dudas con respecto a la lactancia materna conviene acudir a alguna asociación de apoyo a la lactancia materna, como el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, donde encontrar información actualizada.

  • Si le cortas el pelo, le crecerá más fuerte

    Si le cortas el pelo, le crecerá más fuerte

    No hay ninguna evidencia científica de que cortar el pelo a un bebé, o incluso afeitarlo, vaya a lograr que le crezca más sano y fuerte posteriormente. Tampoco se logra un mayor volumen. Es habitual que durante los primeros meses ese primer cabello se vaya cayendo. La Federación de Matronas recoge en una guía de cuidados de las criaturas durante los primeros meses de vida que el pelo que tiene el recién nacido se suele caer a los tres meses. Poco después deja de crecer, y se vuelve a caer, alrededor de las ocho o doce semanas. “Observarás que el bebé se queda un poco calvo en la zona de la nuca cuando cumple dos o tres meses, y aunque muchas mamás lo atribuyen a que pasan mucho tiempo con la cabecita apoyada en la cuna o el cochecito, en realidad es algo que sucede de forma natural. No hay que preocuparse, ya que le irán creciendo nuevos cabellos”, señalan.

  • Si le das cereales, dormirá toda la noche

    Si le das cereales, dormirá toda la noche

    Otra recomendación habitual es la de ofrecer al bebé cereales por la noche para conseguir que duerma más. Lo cierto sobre esto es que los despertares nocturnos van a seguir sucediéndose, debido a que los ritmos de sueño de un bebé son muy diferentes a los de un adulto. A finales de los ochenta, un estudio analizó el sueño de 106 niños de entre cinco semanas y cuatro meses. Los dividieron en dos grupos: bebés que tomaban cereales antes de dormir, y bebés que no los tomaban. ¿El resultado? No hubo una tendencia estadísticamente significativa de un grupo respecto a otro a tener una mayor proporción de horas de sueño seguidas.

  • Si le das el pecho, no puedes tomar ningún medicamento

    Si le das el pecho, no puedes tomar ningún medicamento

    Es una creencia arraigada no solo en el entorno familiar o social, sino también entre los propios profesionales sanitarios. Pero es totalmente falsa. Durante la lactancia materna es probable que la madre enferme en algún momento, o que incluso padezca una enfermedad crónica –previa o no al embarazo–. Por ello, puede ocurrir que necesite seguir un tratamiento farmacológico, o deba ser sometida a una intervención quirúrgica. La gran mayoría de intervenciones o medicamentos son compatibles con la lactancia materna. El portal e-lactancia.org, promovido por pediatras y farmacéuticos especializados en lactancia materna, ofrece una enorme base de datos a través de la cual quien lo desee, y de forma totalmente gratuita, puede consultar la compatibilidad de la lactancia materna con medicamentos, así como otras sustancias.

  • La salida de los dientes causa fiebre

    La salida de los dientes causa fiebre

    Quizás sea la reina de las creencias populares. No hay padre o madre que no haya escuchado esta afirmación en algún momento desde prácticamente el nacimiento hasta alrededor del año, año y medio. La fiebre, considerada esta a partir de los 38 grados centígrados de temperatura, aparece cuando hay una infección detrás. La erupción de los dientes debe ser entendida, en todo caso, como un proceso inflamatorio que puede causar molestias, pero no fiebre. Desde la Asociación Española de Pediatría insisten en que no se deben atribuir a la dentición síntomas como fiebre alta, malestar, diarrea o vómitos, porque podríamos estar dejando de tratar una enfermedad de importancia.

  • Los bebés necesitan ir a la guardería

    Los bebés necesitan ir a la guardería

    El ritmo frenético de las sociedades occidentales, así como la ausencia de medidas de conciliación, empujan a las familias a tener que hacer uso de escuelas infantiles o nidos desde los cuatro meses de vida de sus hijos. Más allá de una cuestión logística, ya sea por esa ausencia de políticas sociales, o por cualquier otra preferencia de carácter personal, no hay ningún motivo por el que un bebé o un niño necesite ir a la guardería. Su propio entorno, el parque, la calle, o incluso el mercado en el que hacemos la compra, es una oportunidad constante de aprendizaje para la socialización. Algunas personas piensan, además, que si no van a la guardería esos bebés no hablarán, caminarán, o comenzarán a jugar, cuando toca. Tampoco es cierto. El desarrollo evolutivo de cada niño no está marcado por el contacto con otros iguales en una guardería, sino con la evolución de sus propias capacidades.

    De hecho, como ha señalado en diversas ocasiones la pediatra Lucía Galán, “los pediatras recomiendan no escolarizar a los niños antes de los dos años”. Esa recomendación parte, entre otros, de un motivo de salud: los niños que acuden a una guardería tienen el doble de probabilidades de caer enfermos que un niño que no acude a estos centros. “Hablamos de otitis medias, resfriados, conjuntivitis, gastroenteritis, bronquitis, neumonías. Además, tomarán más antibióticos y más tempranamente que el resto”, señala Galán. Sobre si pasar por tantos procesos víricos o bacterianos les inmuniza, los pediatras son muy claros: la inmunidad no se desarrolla completamente hasta los dos o tres años de edad, y no hay ninguna evidencia de que estos procesos aceleren dicho desarrollo, o influyan de alguna manera en ellos.

  • No se tiene que despertar en toda la noche

    No se tiene que despertar en toda la noche

    Quien dijo aquello de “dormir como un bebé” realmente desconocía cómo duermen los bebés. El patrón de sueño de los bebés y niños pequeños poco tiene que ver con el de los adultos: se suelen despertar muchas veces. El psicólogo valenciano Alberto Soler insiste en un artículo publicado en su web en que hay una gran variabilidad, en función del niño, con respecto al momento en el que comienzan a dormir del tirón. “Unos niños antes y otros después, pero muchos empezarán a despertarse menos a partir del año, y a partir de los tres años cada vez serán más noches las que harán sin despertarse, aunque hasta los cinco o seis años aún son normales algunos despertares nocturnos”, señala.

  • Debes darle un biberón con infusiones para los gases

    Debes darle un biberón con infusiones para los gases

    Es muy habitual encontrar aún el mito de que si un bebé llora es que tiene gases, y que para aliviarlo hay que darle una infusión. Error. En primer lugar, las infusiones de plantas contienen principios activos que pueden ser perjudiciales para la salud del bebé. Además, y tal como afirma el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEPED), los bebés de menos de seis meses no deben tomar nada más –ni siquiera agua– que leche materna o, en su defecto, leche artificial si la lactancia materna no fuera posible.

    Si ha pasado los seis meses y ha comenzado con la alimentación complementaria, tampoco es recomendable darle ningún tipo de infusión, ni siquiera los preparados especiales de infusiones para bebés porque, además de innecesarios, contienen ingentes cantidades de azúcar, por lo que básicamente consisten en agua con azúcar, que además de ser perjudicial, desplaza el consumo de alimentos de verdad.

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